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Los vaivenes del tipo de cambio

  • Alejandro Díaz

  • Alejandro Díaz

Desde hace tiempo, el tipo de cambio de nuestra moneda ha ido cuesta abajo. Después de una ligera devaluación semanal a lo largo del sexenio, a partir de la elección de Trump aceleró su descenso por razones que todos entienden, y por otras que sorprenden.

La teoría económica, validada por muchos estudios, indica que si los bienes y servicios de quienes usan la moneda A son demandados por quienes usan otras monedas, ésta se apreciará. Lo inverso también es cierto: si bienes y servicios de quienes usan la moneda B son apreciados poco tenderá a devaluarse su moneda. Además, entran muchos otros factores en juego: inflación actual y prevista, tasa de intereses, consistencia en servicios y productos, confianza en el Gobierno, etc.

México exportó en siglos pasados oro y plata, más tarde petróleo y minerales; solo recientemente diversificó su oferta. Pero por años hemos importado más de lo que exportamos. Por eso nuestra balanza comercial es tradicionalmente deficitaria (a pesar de que con los EU sea a la inversa, como el presidente Trump reclama). Si la paridad de nuestro peso no se ha desplomado es gracias a las entradas por turismo, a las remesas de migrantes y a la llegada de capitales extranjeros.

Si la debilidad del peso ha ido de la mano de la confianza en el Gobierno, el triunfo de Trump agravó la situación. Sus amenazas de terminar con el TLCAN, de gravar las remesas de los connacionales a sus familias y de expulsar a “millones de trabajadores indocumentados” sin duda dañaron la paridad. Aún no intenta todas ellas, pero el efecto sicológico ha sido demoledor: inversiones se retrasaron o de plano se cancelaron, ahorradores (nacionales y extranjeros) decidieron hacerlo en dólares para su conveniencia. Aunque el comercio aún no se ve afectado, todo mundo actúa a la defensiva, en forma derrotista.

El pasado 8 de noviembre -el día en que Trump fue electo- la paridad del peso frente al dólar cayó estrepitosamente. Quienes tenían dinero en pesos prefirieron perder algo ese día que arriesgarse a esperar y perder más en días posteriores. La timorata -o estudiada- reacción de quienes compraron dólares esa noche hundió al peso.

Para conservar el valor de nuestra moneda, lo primero que debemos tener es confianza en nosotros mismos y mostrar unidad en lo esencial. Sin confianza ni unidad profundizaremos la caída. En cambio, teniendo ambas podemos construir ese futuro promisorio que nos evade por nuestras dudas y falta de decisión. Tenemos que trabajar duro, y mucho.

Lo que hay hacer ya se ha dicho, pero hace falta que sea una gran mayoría la que las haga notorias: comprar lo hecho en México, mejorar la productividad, exportar en la medida de lo posible, invertir en México, crear aquí fuentes de trabajo, etc. Pero también combatir sin tregua la corrupción y la impunidad, elementos que exasperan a la sociedad además de denigrar profundamente al país y contribuir a devaluarnos.
daaiadpd@hotmail.com