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Los zombis del vudú económico

  • Paul Krugman

Según muchos reportes, Donald Trump llegó frenético a la marca de los 100 días de Gobierno. Es una línea arbitraria en la arena, pero una que él mismo promocionó en muchos alardes previos a la toma de posesión. Y será una ocasión para diversos artículos en los que se detalle la poca esencia que, de hecho, ha logrado.

Es importante notar exactamente cuán poco ha logrado el tuitero en jefe; pero, también, necesitamos concentrarnos, exactamente, en qué es lo que no ha logrado.

Vimos al “Trumpcare”, cuando el Gobierno subcontrató su política a Paul Ryan, quien produjo exactamente el tipo de plan que se podría haber esperado: quitarle el seguro a millones, empeorar las cosas para el resto y usar el dinero para reducir impuestos a los ricos. ¡Populismo!

Y ahora lo estamos viendo en los impuestos. Trump develó un plan de reducción “masiva” de impuestos. El “Trumptax” será un enorme ejercicio en economía de fantasía. ¿Cómo sabemos esto? La semana pasada, Stephen Mnuchin, el secretario del Tesoro, le dijo a un público del sector financiero que “el plan se pagará solo, con el crecimiento”. Y todos sabemos lo que eso significa.

Allá en 1980, como es bien sabido, George H. W. Bush describió a la economía inclinada hacia la oferta (la afirmación de que al reducir los impuestos a los ricos, la gente hará aparecer un milagro económico, tanto así que, de hecho, aumentarán los ingresos) como “política económica vudú”. No obstante, pronto se convirtió en la doctrina oficial del Partido Republicano y lo sigue siendo. Eso muestra un nivel de compromiso impresionante. Sin embargo, lo que hace que este compromiso sea todavía mas impresionante es que se trata de una doctrina que se ha probado una y otras vez, y ha fallado cada una de ellas.

Sí, la economía estadunidense se recuperó rápidamente de la crisis de 1979 a 1982. Sin embargo, ¿fue el resultado de las reducciones fiscales de Reagan o fue, como creen la mayoría de los economistas, el resultado de la reducción en las tasas de interés que hizo la Reserva Federal? Bill Clinton proporcionó una prueba clara al aumentar los impuestos a los ricos. Los republicanos pronosticaron el desastre, pero, en cambio, la economía creció y se crearon más empleos que en la época de Reagan.

Después, George W. Bush recortó los impuestos otra vez, y los sospechosos de siempre pronosticaron un “crecimiento con Bush”; lo que de hecho obtuvimos fue un crecimiento deslucido, seguido por una grave crisis financiera. Barack Obama revirtió muchas de las reducciones fiscales de Bush y añadió impuestos nuevos para pagar el Obamacare; y manejó un récord de empleo muchísimo mejor, al menos en el sector privado, que su predecesor.

Así es que la historia no ofrece ni un ápice de apoyo para la fe en los efectos a favor del crecimiento de las reducciones impositivas.

En otras palabras, la economía inclinada a la oferta es un ejemplo clásico de una doctrina zombi: un punto de vista que la evidencia debió haber eliminado hace mucho tiempo, pero se sigue arrastrando y corroyendo el cerebro de los políticos. ¿Por qué, entonces, persiste? Porque ofrece una lógica para bajar los impuestos a los ricos (y como notó Upton Sinclair hace mucho tiempo, es difícil hacer que un hombre entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda).

Con todo, se suponía que Donald Trump sería diferente. Adivinen qué: no lo es.