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Love Is In The Air

  • Gabriela Mora

No cabe duda que el amor está en el aire… Por lo menos eso se pudo apreciar esta semana. Como ya es costumbre, cada 14 de febrero las calles de la Ciudad de México experimentan una metamorfosis radical. Predomina el color rojo, los globos de corazones, arreglos de flores, ositos de peluche de todos tamaños; las parejas abrazadas o agarradas de la mano caminan románticamente, mostrando su afecto de manera mutua. Los restaurantes, cines, y (que se diga la verdad) los famosos “hoteles de paso” se hacen de largas filas para poder entrar y hacer uso de las instalaciones. Es impresionante ver cómo es que este día ha llegado a ser tan popular e importante para muchas personas. Tanto para los afortunados que han encontrado a su media naranja -dure lo que dure- o incluso los solteros -que ya son denominados “forever alone” (por siempre solos)-, muchos de los cuales enfrentan el día con antipatía y malquerencia.

Pues bien, al ver todos estos eventos y aspectos del Día de San Valentín, me despertó la curiosidad acerca del trasfondo y la historia del mismo. Resulta ser que este día data de épocas muy remotas, cuando en la Antigua Roma se celebraban el 15 de febrero las fiestas lupercales. Estas celebraciones paganas se realizaban en honor a la fertilidad y la fecundidad, en el monte Palatino (colina central donde, de acuerdo a la tradición, la loba Luperca había amamantado a Rómulo y a Remo, y donde la ciudad de Roma fue fundada). Durante ellas, una congregación de sacerdotes, llamados Lupercos, azotaban a las mujeres desnudas con pieles de cabras y perros, cubiertas de sangre de los mismos animales, todo ello, como acto de purificación. Afortunadamente la tradición ha cambiado, y las costumbres para celebrar este día también. Fue en el año 496 cuando el papa Gelasius I prohibió la fiesta de Lupercalia, y estableció el 14 de febrero como el día onomástico de San Valentín.

Y para todo esto, ¿quién era este Valentín? ¿Cómo es que se convirtió en símbolo asociado con el amor? Resulta ser que San Valentín de Terni era un médico romano, que llegó a ser sacerdote y que casaba a los soldados en secreto, ya que el emperador Claudio II prohibió el matrimonio a los soldados por considerarlo incompatible con la carrera militar. Por esta razón, Valentín de Terni fue ejecutado un 14 de febrero. Este hombre ha sido considerado un santo mártir según la Iglesia católica; es así como a partir del onomástico instaurado por el papa Gelasius I, el 14 de febrero es un día para honrar el amor.

Básicamente se celebra de la misma manera en todo el mundo: regalos mutuos por parte de las personas por las que se tiene un afecto especial que pueden incluir chocolates, flores, dulces, peluches… Sin embargo, existen algunas excepciones. En Japón, por ejemplo, en el Día de San Valentín se ha adoptado la costumbre de que únicamente las mujeres regalan obsequios a sus familiares, amigos y compañeros de trabajo (esto de manera casi obligatoria), y para el hombre que aman de verdad, su chocolate favorito (Honmei Choco, como allá le llaman). Un mes exacto después, celebran el White Day o Día Blanco, en el que el hombre le “devuelve el favor” a la mujer, regalando obsequios de color blanco, como chocolates, dulces o incluso ropa interior. En algunos países, como en Brasil o Colombia, la fecha ha sido cambiada por razones de tradición -en el caso del país de la Verdeamarela por cuestiones de la celebración del Carnaval.

Realmente este día se ha vuelto toda una tradición mundial, dedicado al amor que uno puede sentir por otras personas, más específicamente a las parejas sentimentales (sin agraviar a los ya comentados foreveralone). Conviene mencionar que este afecto se debe demostrar en todo momento para tener una relación sana, aunque no precisamente con regalos y cenas, a veces -de hecho muy a menudo-, vale la pena practicar valores como la honestidad, paciencia, confianza y muy necesario, el respeto… En fin, estas son cosas que propongo para pensar un poco y obtener una vida amorosa sana y plena, aunque a decir verdad, siempre se sentirá bien recibir un presente, aunque sea significativo, por parte de nuestra media naranja… Y más si sabe a chocolate suizo!

Finalmente, no hay nada como la gratitud y manifestar honor a quien lo merece: hoy, agradezco la colaboración y el apoyo que, de unas semanas a la fecha, me brinda mi best Inge: nada como compartir penas, glorias, escuchar frescas ideas juveniles y hasta contar con corrector de estilo… Lo dicho, la vida es una gran tipa!!!

gamogui@hotmail.com