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Luces, cámara y acción

  • Palabra: Terry Guindi

Cumplir un sueño, un destino y nuestros deseos pasa necesariamente por poner en acción conclusiones y tareas, por asumir que cruzaremos por encima del conformismo, escapando a él.

El proceso es constante y permanente y el esfuerzo también lo es; para lograrlo requerimos dejar atrás las historias sin fuerza, las negativas; transformar nuestra forma de pensar diametralmente encaminándola hacia la superación.

Somos lo que pensamos, en este mágico acto las ideas se suceden, tocan puntos opuestos, generalmente se llenan de interrogantes.

La mente humana es un espacio fértil donde se concibe todo, se le da vida a toda circunstancia, aún virtualmente.

El universo es el foro donde todo repercute, es absolutamente sensible a nuestros hechos y a nuestras acciones. Una enormidad de posibilidades en paralelo construyen equilibrios distintos y finales distantes entre sí; nuestra historia personal es simplemente el entorno en el cual se desarrollan los eventos, en ningún momento es una condición que determine posiciones.

Imagina la diferencia que existe con decibeles equivalentes entre una sinfonía y un ruido estruendoso, esto mismo ocurre en nuestro interior, el resultado como entiendes es absolutamente disímbolo.

Lo que está a tu alrededor es un fiel reflejo de todos tus pensamientos, viene a mí en este momento aquel proverbio que dice: “el corazón del hombre es como este piensa” sabiduría ancestral desde que somos esta maravillosa especie pensante; esta es una condición que moldea el carácter, pero este también es modificable.

La semilla de lo que somos tiene origen en nuestra mente, dirigirla es un arte que lleva aparejados al hábito y a la voluntad; considera que cuesta la misma energía ser negativo y pensar en consecuencia que lo contrario, ser positivo.

“La loca de la casa” es aquella
capacidad llamada así por algunos, la imaginación; responde de inmediato, viaja rápidamente y sin control aparente de una idea a la siguiente, de un plano al otro.

Este es el monólogo interno e imprescindible que va a nuestro lado por la vida, a veces en el consciente y otras en el interior.

“De poeta y loco todos tenemos un poco”, lo habrás escuchado, unas con razón y otras sin ella. Los creadores, los que han sido capaces de cambiar el curso de la historia y en consecuencia sus vidas y las de muchos, fueron tildados de locos, es irrelevante que te comente cuantas veces ha sido equivocado este precepto, lo sabes perfectamente con sólo pensar en personajes como Einstein, Leonardo Da Vinci o Mozart.

El desarrollo del ser humano es tan natural como su propia existencia, se manifiesta después de haber concebido y configurado la realidad en lo personal y en su generalización de cualquier tipo.

Los secretos del alma habitan en los pensamientos; la llave de la transformación de todo está en ti, algunos la tienen extraviada.

Al ser creador somos capaces de moldear nuestros sueños, nuestras ideas y las imágenes que las acompañan; materializarlas es algo que se da cuando ponemos en acción todos los componentes mágicos que en nosotros habitan.

Imaginar a la mente como un jardín y a nosotros como el jardinero depende del diseño original y de múltiples rediseños; que florezca y se convierta en ese espacio de destino deseable depende del empeño que pongamos lo hace también de todo lo que permite suponer esta metáfora; hacer y visualizar, palabras mágicas.

Para llegar al destino deseado el mejor principio es la palabra que como sabes es mágica.

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Twitter@TerryGuindi