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Machetazo a caballo de espadas / Alejandro Díaz

  • Alejandro Díaz

Seguir haciendo lo que siempre se hace solo consigue los mismos resultados. Si se desea mejorar, es necesario primero ser excelente en lo que se hace y después innovar, buscar nuevos caminos. Insistir en solo hacer lo rutinario no es suficiente, pero intentar innovar sin ver todas las implicaciones puede ser contraproducente, y regresar como búmeran a quien lo lanzo. Es el caso de la aventura de Pemex en Estados Unidos.

Pareciera que esta “paraestatal productiva” se pone las pilas para enfrentar la competencia que llegará a pocos años. Sabe que con la Reforma Energética tendrá competencia tanto en explotación, como en refinación y en venta de derivados. Por ello, la paraestatal incursiona en el mercado más competido del mundo. Bajo la lógica de que le servirá para aprender cómo enfrentar la competencia, mejorar el servicio al cliente y ser más competitiva. Así como saber que tan apreciado es su servicio en México.

La declaración de la empresa sorprendió: Pemex incursiona, a partir de la semana pasada, en el mercado norteamericano. Anunció la apertura de la primera estación en el extranjero de su marca, si bien bajo el esquema de franquicias, añadiendo que muy pronto habrá cinco estaciones de servicio en el área de Houston. Serán inversión privada y no directa del gigante petrolero para evitar suspicacias. Pronto se extenderán a otras ciudades y a otros Estados, sin precisar ni a dónde ni cuándo.

Aclararon que los precios de venta serán competitivos, determinados de acuerdo a la oferta y demanda local. Aunque dicen que las gasolinas se surtirán de mayoristas locales, es posible que las surta de una refinería que tiene en coinversión con Shell en el área. No serán productos refinados en México porque aquí tenemos déficit y requerimos importar más de la mitad de las gasolinas que consumimos. Pemex no tiene capacidad para refinar los combustibles que requiere el país.

La incursión en el mercado detallista internacional puede que le sirva a Pemex para prepararse para la competencia que llegará en pocos años, pero al mismo tiempo deja ver sus incongruencias en México: ¿Por qué se distrae la empresa en atender un mercado que no requiere nuevos competidores mientras deja de invertir en refinerías? Y afirmar que los precios de las gasolinas que expenden allá se fijan de acuerdo con la oferta y demanda, exhibe el Gobierno mexicano que los fija arbitrariamente en las del doble de los que hay allá.

El servicio en las gasolineras de México es usualmente superior al de Estados Unidos, excepto por la calidad de combustibles, la limpieza de sus baños y porque surten litros incompletos. La baja calidad va a subsistir mientras no haya mejora en refinación, y las demás mientras no mejore la supervisión de autoridades y empresa. El ejercicio en el exterior solo servirá a sus desconocidos franquiciatarios, no a Pemex ni a México.

El experimento en Texas deja mal parada a Pemex y a su dirección. Antes de que busque servir a quien no lo necesita, sería mejor que hiciera bien lo que tiene que hacer.

daaiadpd@hotmail.com