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Macron y Le Pen pasan a la segunda vuelta

  • Alejo Martínez

  • Alejo Martínez Vendrell

Esta vez las encuestas electorales en Francia no se equivocaron y los resultados preliminares son muy cercanos a las predicciones: Emmanuel Macron con 23.7 por ciento, y Marine Le Pen con 21.9 por ciento pasarán a la segunda vuelta el domingo 7 de mayo. Quedaron muy cercanos François Fillon, 19.7 y Jean-Luc Mélenchon con 19.2 por ciento. Estos resultados tendrán un impacto sumamente novedoso: los partidos que a lo largo de la V República francesa habían, hasta ahora, conquistado el Gobierno han quedado fuera. También por vez primera la extrema derecha superó la barrera del 20 por ciento de la votación en la primera vuelta y la segunda generará a la primera mujer que ocupe el Palacio del Eliseo o al más joven que haya llegado ahí.

En muchos medios, especialmente en los empresariales, se llegó a temer que, en una tan apretada competencia, pasaran a la segunda vuelta la candidata considerada de extrema derecha, Marine Le Pen, con el ubicado como de extrema izquierda, Jean-Luc Mélenchon. Ello habría implicado una elección en la que se perdería el equilibrio y polarizado al máximo a la colectividad francesa.

Si tenemos en cuenta que los votos emitidos en favor de ambos extremos constituyen expresión clara de indignación o profunda inconformidad con las políticas prevalecientes y de inclinación por cambios radicales, aunque no necesariamente racionales, descubriremos que la elevada votación de 41.1 por ciento conseguida por estos dos polos pone en evidencia que una enorme proporción de la población francesa se encuentra sumamente a disgusto con el statu quo. Algo que en ningún momento debería perder de vista Macron si, como se espera, sale vencedor de la segunda vuelta.

El candidato con mayores posibilidades de salir victorioso en la segunda vuelta, Emmanuel Macron, de ninguna manera ha salido indemne de las casi obligatorias acusaciones o denuncias, con bases falsas o verdaderas. Es el más joven de todos con apenas 39 años y de muy escasa, aunque relevante, experiencia gubernamental. Su candidatura no deja de ser atípica, aun cuando quizá sea también expresión de una tendencia novedosa que está en vías de ascenso: a pesar de que fue expresamente invitado, decidió no competir para postularse por un partido con gran arraigo y tradición en Francia, el Socialista, el cual además se encuentra al mando del Gobierno.

Decidió que era mejor lanzarse a la aventura de formar un partido propio con el no tan ingenioso nombre de “En Marche!”; acción que en circunstancias tradicionales hubiera significado remar contra la corriente y salir derrotado. Pero ahora, por el creciente desprestigio de los partidos tradicionales, no sucedió así y Macron con su novísimo partido va en pleno ascenso, mientras que el candidato del hoy gobernante y otrora poderoso Partido Socialista, Benoît Hamon, ha quedado fuera de combate.

Gobernar, en las complicadas circunstancias prevalecientes en el mundo actual, se ha estado revelando como un desafío de muy elevadas proporciones, para el cual la mayoría de los gobernantes no han podido mostrarse a la altura de los requerimientos. El europeísta Macron, quien ya ha recibido el respaldo de los derrotados candidatos Fillon y Hamon, tendría que superar enormes retos; entre ellos un creciente desempleo que alcanza ya al 10 por ciento y que mucho contribuye al ambiente de indignación o inconformidad que impulsan a los florecientes movimientos extremistas. Por el bien de la Unión Europea y de Francia, ojalá esté a la altura.
amartinezv@derecho.unam.mx

@AlejoMVendrel