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Mando Único a un año de distancia / Dr. Eduardo Andrade Sánchez

  • Eduardo Andrade

Salvador Valencia Carmona, quien fue un gran rector de la Universidad Veracruzana y ahora tiene un desempeño brillante como investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, ha organizado un Seminario Internacional de Gobiernos Municipales y Metropolitanos, a desarrollarse mañana en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, en el que participarán especialistas de distintos países y se abordarán temas de posibles reformas constitucionales que deberán estudiarse con cuidado, pues podrían introducir a la Constitución aspectos más negativos que positivos. Se examinará la administración de áreas metropolitanas que, a mi juicio, es un tema de mayor trascendencia social respecto del Distrito Federal, que el de dotarlo de una Constitución a la manera de un Estado soberano.

Se analizará, asimismo, el establecimiento del Mando Único Policial en las entidades federativas, propuesto en la iniciativa presidencial del 1 de diciembre pasado, cuyo punto delicado no es el  eventual despojo de facultades a los municipios, pues estas han sido materia de reformas desde 1917, lo que afecta al federalismo es la imposición de un modelo uniforme que fuerce a los estados a contar con una sola Policía. El Mando Único no es malo per se, pero su adopción debería corresponder a una decisión estatal de forma flexible, considerando su condiciones específicas. En los términos constitucionales actuales esto es posible, pues la Policía Municipal debe acatar las órdenes emitidas por el gobernador en los casos que éste juzgue de fuerza mayor o por una grave alteración del orden público. Se ha planteado que hay estados que cuentan con policías municipales mejor organizadas que la estatal; si bien es cierto que hay una mayoría de municipios del país que no disponen de una Policía Municipal adecuada, existen dudas razonables sobre si la unificación del mando estatal pueda realmente resolver este problema o el de la infiltración del crimen organizado. También se han hecho cuestionamientos acerca de la pérdida de proximidad que significaría la existencia de una sola Policía Estatal, en realidad toda policía es básicamente comunitaria puesto que sus miembros surgen, y es conveniente que así sea, de la propia comunidad en la que van a actuar. Otro motivo de preocupación lo constituye el hecho de que se proponga mantener una función de vigilancia administrativa sobre actividades que requieren cumplir requisitos municipales, pero dicha función no estaría dotada de capacidad coactiva, lo cual le restaría efectividad.

Ahora bien, la necesidad de este complejo análisis no debe ser obstáculo para separar el tema del Mando Único de la posible intervención directa del Gobierno federal en aquellos municipios en los que haya penetración del crimen organizado. Esto podría resolverse por separado, considerando la experiencia positiva que se ha observado en Italia con motivo de la aplicación de tales medidas. Es necesario prever que las mismas necesariamente deben conducir a una acusación penal y no convertirse en un medio de injerencia sin sustento real. La presunción de intervención de la delincuencia organizada en la conducción municipal debería confirmarse, pues de otra manera no se justificaría la acción contra un Ayuntamiento. De cualquier modo, el año transcurrido ha permitido abrir un espacio útil de revisión a fin de tomar las medidas más convenientes destinadas a la solución efectiva de los problemas que enfrentamos en esta materia.

eandrade@oem.com.mx