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Mar de penas

  • Mar de Penas (ajenas) : Java

  • Se viene el gran negociazo
  • Ahora todos eran sus “amigos”
  • Es parte de la cultura popular

 

El domingo a las 11 de la noche me dijo el taxista: “Ya están vendiendo el video de su último concierto…”. ¿Tan rápido? ¿Dónde? ¿Cómo lo supo?, reaccioné. “En Tepito. Me lo comentó mi hija. Ya lo compró”.

Siempre sucede lo mismo. Muere alguien y “florece” el negocio. Los discos de Juanga serán puestos a la venta y se irán a las nubes. Ocurrió con Selena, quien hasta la fecha genera millones de dólares desde el “más allá”, y lo mismo sucedió con Michael Jackson, Pedro Infante y John Lennon, que se convirtieron en productos de consumo popular.

Lo que causa pena (ajena) es que ahora resulta que todo mundo “quería” a Juan Gabriel, todo mundo lo “amaba”, era su “amigo” y ayer, ya en el colmo, hay quienes “presumieron” de que a diario ¡se hablaban por teléfono!.. (Sí, Chucha, cómo no). Y entre tantas opiniones y comentarios que escuchamos en radio y TV, por supuesto ya nadie se carcajeó ni se burló de cuando “mi amigo” Juan Gabriel se cayó del escenario en Houston y… “no me llamó por el celular”.

Consternación: duele la sorpresiva muerte del ídolo, porque realmente era un compositor maravilloso. Escribió todo tipo de melodías y pasó a formar parte de la cultura popular. La vida sin Juan Gabriel pudiera ser otra, pero ahí quedan sus canciones, su infinita inspiración, su sensibilidad de artista y su gran temperamento.

Habrá tumultos en Bellas Artes. Porque el deceso de Juanga es el equivalente mexicano del deceso de John Lennon, cuando la gente le lloró, le cantó, le encendió veladoras al de Liverpool, y hasta la fecha siguen escuchándose sus creaciones musicales, que son muchas como las del michoacano. Así que hoy también tenemos pena.