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Mar de penas

  • Java

Embajadora de la Música Mexicana solo hay una

 

Leemos (contraportada de esta sección): Edith Márquez quiere ser embajadora de la música mexicana.

Suena bien, se oye bien. Hace falta, pues desde que murió la inolvidable María de Lourdes (noviembre de 1997), no ha habido otra Embajadora de la Música Mexicana, solo que… ésta era muy auténtica. Jamás, ni por equivocación, se le ocurrió interpretar pop o rock’n roll. La música del mariachi era su pasión, su amor. María de Lourdes amaba realmente a México y fue el Consejo Nacional de Turismo (hoy Secretaría de Turismo), presidido entonces por el expresidente Miguel Alemán Valdés, quien le otorgó dicho título y la llevó a recorrer el mundo con su canto.

María de Lourdes lo mismo cantó en China que en la (entonces también) Unión Soviética, España, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Indonesia, Estados Unidos, Sudamérica, etc., de ahí que el nombramiento le vino acertadamente y, hasta el momento, no ha habido otra igual.

Por ahí alguien llamó erróneamente “embajadora” de nuestra música a Rocío Dúrcal, el problema es que la española no recorrió mundo con el mariachi como lo hizo María. Dúrcal cantaba en México y en España, y
párenle de contar.

Y por ahí dox que trex intérpretes de música mexicana también se han adjudicado el título, pero sin merecimientos, por lo que, no han
trascendido.

María llegó a ser una reina en Holanda, donde incluso hoy en día existen dos clubes de admiradores que le rinden culto a la extraordinaria cantante. Es la única figura mexicana que tiene su estrella y la huella de sus manos en el Paseo de la Fama de Europa, en Rotterdam, filial del Walk of the Fame de Hollywood.

Así que, no se vislumbra aún quien pueda ocupar ese trono.

Bye bye.