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“Ferrus” se va 18 años después de su amiga María de Lourdes; el maestro le cantó a EL SOL DE DURANGO

Qué coincidencia: el maestro José Ángel Espinoza “Ferrusquilla” falleció ayer, exactamente el mismo día en que se cumplieron 18 años del deceso de la cantante de música mexicana María de Lourdes.

Era su amiga. Le compuso una canción que lleva por título, precisamente, María de Lourdes. Y puedo asegurarles que estaba enamorado de ella.

Lo conocí personalmente en la Casa de la Música Mexicana que fundó la propia María de Lourdes, no Daniel García Blanco como se mal informó después. El maestro “Ferrus” comenzaba a padecer de la vista, pero disfrutaba su vida llena de satisfacciones. Una de ellas, haber participado como actor en el cine de Hollywood.

Pero su proyección grande siempre fue como compositor y, siguiendo la línea de Pepe Guízar, “El Pintor Musical de México”, creó canciones descriptivas de distintas entidades de nuestro país.

Sin embargo, hay una composición muy especial que nos toca las fibras porque en ella alude a nuestro diario hermano EL SOL DE DURANGO. Me refiero a La Monja se Esconde, una canción de corte ranchero que se convirtió en una especie de himno para la Perla del Guadiana. En ella se refiere a la ilusión óptica que se crea por efectos de la luz y la sombra en una de las torres de la catedral duranguense, donde se ve “realmente” una monja esperando a su amado.

En el estribillo, “Ferrusquilla” escribió: “Niños que sin descansar, pregonan EL SOL, EL SOL DE DURANGO (los chiquillos voceando el diario); mientras en la catedral se escuchan sonar campanas de bronce; y ante el reflejo solar, como una ilusión, la monja se esconde”.

Pero también dejó creaciones tan bellas como Cariño Nuevo, El Tiempo que te Quede Libre, y Échame a mí la Culpa.

Descanse en paz, maestro.

/arm