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Marco Bernal

  • Marco Bernal

Partidos políticos y representatividad

En las democracias representativas, como la de México, la población cede a sus representantes el papel de argumentar, debatir, defender y difundir sus intereses políticos, sociales y económicos. La elección de representantes se realiza a través del sufragio libre e informado por parte de la ciudadanía, por lo cual es indispensable que los partidos le garanticen que los candidatos cuentan con la integridad y las credenciales para ocupar un lugar de elección popular.

Con el ánimo y la responsabilidad de tener elecciones más transparentes, donde puedan surgir ganadores candidatos competitivos y honorables que obedezcan a las mejores causas sociales, el Partido Revolucionario Institucional ha tomado medidas para evitar que personas que obedecen a otros intereses ganen elecciones y perjudiquen a la población.

Como lo ha expresado el presidente de nuestro partido, Manlio Fabio Beltrones, es importante que los partidos respondan ante los electores por la conducta y trayectoria de los candidatos que postulan. Solo de esta forma el electorado puede votar con la tranquilidad de que quienes aparecen en las boletas cuentan con perfiles idóneos y apegados a los valores que encabeza el PRI.

Otros partidos, a pesar de tener conocimiento de vinculaciones ilícitas de sus candidatos, no han tomado las medidas que permitan asegurar a la sociedad que sus contendientes cuentan con la integridad que reclaman los votantes, logrando con ello un mayor abstencionismo y desencanto con la política.

Los retos que enfrenta México requieren de aspirantes que estén a la altura de las necesidades de la población, comprometidos con la transparencia y dispuestos a competir en igualdad de condiciones. Además que deben tener una propuesta electoral interesante que responda a las exigencias de los Estados y municipios.

Los ciudadanos están cansados del sometimiento de los candidatos a la delincuencia organizada, a tener gobernantes que obedecen a los intereses de estos grupos delictivos en lugar de generar dinámicas económicas y sociales que conlleven a un mayor desarrollo. Por ello, es inaceptable tener aspirantes comprados por estos grupos, y sobre todo, no podemos permitir que estos candidatos que engañan a la población obtengan votos que lastiman al Estado de Derecho y la democracia.

En este sentido, quienes estamos ciertos de que es posible tener elecciones más limpias y con candidatos de gran valor político y social, con trayectorias honestas comprobables, debemos seguir demandando que los demás partidos tomen medidas para asegurar que no cobijarán a contendientes que mantienen nexos ilícitos. Es asunto de garantizar a los ciudadanos la tranquilidad de que sus opciones a elegir el día de la votación, se tomaron con la responsabilidad que demanda la delicada tarea de ocupar un cargo público.