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María Antonieta Collins

  • María Antonieta Collins

¿Qué va a pasar ahora?

Desde Miami

Hay mañanas en que amanezco viendo los noticieros en inglés y en verdad que tengo que tallarme los ojos para saber que lo que veo es verdad y no ficción.

Esta semana, por ejemplo, la reunión del virtual candidato republicano a la presidencia, Donald Trump con el presidente de la Cámara de Representantes y líder de la mayoría republicana, tenía que levantar cejas.

¿De qué manera dos hombres, Paul Ryan dedicado en cuerpo y alma a la política y a cuidar de las formas y el fondo, podría entenderse finalmente con Donald Trump, quien eventualmente será investido en la convención republicana como el candidato de su partido a la presidencia de Estados Unidos? Especialmente por la forma, de Trump, de ver con insultos a los políticos.

No lo sé y pregunto. Las respuestas son las mismas.

“Por primera vez, Donald Trump se dio cuenta que llegar al Gobierno del país más poderoso de la tierra no es asunto de ir como vaquero del viejo oeste disparando dos pistolas al mismo tiempo y tratando, con sus balas, de matar por un lado y por el otro, y que el Gobierno es respeto, no asunto de un rico con berrinches a diestra o siniestra.”

Es la gente del pueblo, el votante hispanos el que habla, y votantes así los hay de todas las corrientes. Están los que tienen miedo de que llegue a la presidencia y están también los que pensarían dos veces en votar por él o por el candidato o candidata demócrata.

Pregunto a un conocedor sobre lo que va a pasar ahora con la campaña de Donald Trump, especialmente cuando ha anunciado que necesita de donaciones superiores a los mil millones para financiarla y que no invertirá dinero suyo.

“Seguramente que los estrategas ya le habrán aconsejado sobre algo que podría funcionarle: olvidar lo bélico de la campaña primaria, donde se enfrentó a más de quince candidatos y entonces la estrategia era ganar la atención popular atacando los puntos en los que el votante anglo se siente defraudado por el Gobierno del presidente Obama, como con la frontera y los mexicanos. Pero ahora tendrá que cambiar el discurso y ser paciente y conciliador.”

Aquí estoy de acuerdo con la teoría de muchos: que es tal el desconocimiento de Trump sobre lo que son los hispanos –un mundo totalmente ajeno a él- ya que cree mexicanos a todos aquellos latinos que han llegado por la frontera sur desde México, sin saber que los mexicanos son una mínima parte de quienes llegan y que existen otras nacionalidades distintas a los mexicanos.

¿Qué va a pasar luego de las investiduras en las convenciones demócrata y republicana? Que viviremos el mejor de los espectáculos políticos: el debate o bien Trump vs Clinton o contra Sanders.

Pensando en que matemáticamente a Sanders las posibilidades no le ayudan, entonces el binomio seria Trump-Hillary Clinton. Seguramente un round de boxeo podría ser similar a lo que esa noche todo el pueblo estadunidense verá sin lugar a dudas.

Y mientras Trump saque sus armas a relucir, -que hasta ahora serán golpes bajos e insultos- por el contrario, tendrá que enfrentarse a las inmensas credenciales de la exsecretaria de Estado norteamericana que podrá hablar con conocimiento de la materia que más conoce: la política.

A Hillary Clinton, no en balde, le conocen como la candidata “teflón”, porque las ofensas no le llegan… pero para llegar a ese momento, aún falta mucho. Sigo preguntando qué hacer, mientras tanto, solo hay una respuesta: en noviembre y sin excusa, los hispanos tienen que salir a votar.

Por ahora no hay más que hacer.