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  • ¡Clic!: Guadalupe Vergara

  • María Moheno Muñoz en su primera comunión

Emocionada y radiante, María arribó a Santa Teresita de las Lomas, acompañada de sus padres Manrique y María Adela, su hermanito Manrique V, los padrinos Fernando y Sara, su abuelita Rorra y los tíos Fernando y María del Carmen. Mañana soleada, festiva, muy especial: recibiría por vez primera la comunión donde la acompañamos parientes, amigos y sus amiguitas compañeras que cantaron con ella la misa. El joven sacerdote, con alegría y cariño, dio la bienvenida, señalando en su homilía la importancia de este sacramento para lo que María se preparó y escuchó convencida, como los presentes emocionados. La bendición, aplausos, besos y abrazos culminaron la ceremonia que ella recordará siempre.

PARA CELEBRAR EL ACONTECIMIENTO

Disfrutamos los afortunados invitados, mas de 100, enorme y exquisita paella, cada quién con su grupo favorito, yo obvio, con el taurino, pues la comulgante María, quien lucía orgullosa el mismo traje que su mamá, María Adela, vistió en esa misma ocasión. Los Muñoz Pérez de la Fuente son propietarios de la ganadería de toros de lidia más antigua del mundo, Atenco, hermosa hacienda enclavada en el Valle de Toluca, es la más antigua de toros bravos que esta en pie. Su origen data de la conquista de México. El mismo Hernán Cortés dio como repartimiento a su primo Juan Gutiérrez Altamirano el pueblo de Calimaya y otras estancias. Se trajeron 12 pares de toros y vacas de la región de Navarra, norte de España. No hay duda de que los primeros en traer ganado bravo fueron los conquistadores. Así, Atenco con reses criollas vivió sus primeros siglos en manos de los Condes de Calimaya. Como bien apuntó Fernando Muñoz Pérez, tío de María, a quienes compartimos mesa: Jaime Infante que maneja la ganadería, su esposa Angélica orgullosa mexiquense; José Alberto Villasana taurino en activo, pues prepara un estudio sobre la importancia ecológica del toro de lidia para bien del campo, sus terrenos y José Bueno participante de mi ya remota juventud con los vecinos de Lamartine, cuando las calles de Polanco apenas se iban poblando. Recordamos a las Pérez, Los Moragues con Martita, Jorge y Miguel, que me enseñó a andar en bici. Catita y la familia Cuevas, la escuelita de la Miss Yolanda y sus herederos, Jorge y Gustavo; Dickie Rondón, más tarde perito en música clásica; Dubost, Millán, Pepe y Gabriel Junquera, las siete hermanas Briones, las Ahumada, Asencio Parada y varios más que fuimos plenamente felices. El día nos fue insuficiente para tantos recuerdos y anécdotas, pues Jorge Bueno como los Villagordoa siempre participaron; Jorge, taurino de hueso colorado, venía de reanudar sus derechos de apartado y hacía buenos pronósticos de los carteles. Al calor del tinto y estupendos embutidos desgranamos vivencias y temas. Los niños a su máximo en los jardines coordinados por la guapa y alegre tía Maca, juegos y concursos que se suspendieron cuando la enorme paella fue puesta en escena y todos a paladear su generosa ración que varios repitieron, postres, dulces y pasteles sin que decayera la alegría, exaltación de la amistad y proyectos. Ya bien entrado el crepúsculo nos despedimos con la certeza que tuvimos el mejor sábado para mí uno extraordinario como alas pequeñas Begoña Dutilli, Paulina y Almudena Infante, María Marín, Isabella González, Fátima Ramos, Paloma Tovar y Lucia Baidesque, como la linda María Moheno Muñoz será recordada para siempre, ella alegre cariñosa es artista natural, destaca tocando el piano. Canta en la misa dominical de su parroquia, también tiene dotes de pintora. Enhorabuena para esta familia de mis amigos Manrique, María Adela y Manrique V, gracias por compartir… Nos veremos más tarde… que el cielo los juzgue…