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Marion Marechal Le Pen y Florian Philippot, los favoritos del FN

  • Carlos Siula

Carlos Siula / El Sol de México

Corresponsal

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- Detrás de la figura de Marine Le Pen, líder indiscutible del Frente Nacional (FN) de extrema derecha, una silenciosa lucha por el poder empieza a perfilarse entre los dos candidatos más exitosos del partido: Florian Philippot y Marion Marechal Le Pen.

Para mantener el equilibrio entre esas dos personalidades que aspiran a convertirse en delfines de la dirigente, Marine Le Pen (47 años) asistió a un acto de campaña de Florian Philippot, que encabeza la lista FN en la región de Alsacia-Champaña-Ardenas, y luego presidió un mitin en el distrito PACA (Provenza-Alpes-Costa-Azul) para sostener la candidatura de su sobrina, Marion Marechal Le Pen.

Cada uno de ellos logró alcanzar una enorme celebridad explotando filones electorales diferentes.

La joven diputada, que el jueves cumplió 26 años, es inmensamente popular dentro de su partido, donde tiene casi el status de una rock star. Depositaria de la “marca” Le Pen, católica, liberal y defensora de la identidad nacional, utiliza a fondo su talento retórico para mostrar que tiene fibra de líder, capaz de galvanizar a las masas y de dirigir un partido un poco especial. El FN aún conserva entre sus militantes numerosos exmilitares que combatieron en la guerra de Argelia y un ADN machista que es cuidadosamente alimentado por su abuelo, el viejo patriarca Jean-Marie (87 años) que fundó el partido en 1972.

Una de sus características es que suele ubicarse a la extrema derecha de su partido, como cuando fingió sorpresa por la obsesión “republicana” de la mayoría de la clase política francesa. “Hay monarquías que son mucho más democráticas que algunas repúblicas”, insistió.

Esa declaración -considerada como una “provocación gratuita”- irritó profundamente a su tía que, desde que reemplazó a Jean-Marie Le Pen en la jefatura del partido en 2011, se esfuerza en “desdiabolizar” el FN, frecuentemente acusado de no respetar los valores de la República, antidemocrático, intolerante y xenófobo.

Sus posiciones sobre otros temas delicados, como el matrimonio entre personas del mismo sexo, suelen oponerla de manera frontal con Philippot, artífice de la progresiva “desdiabolización” adoptada a partir de 2011. También es la eminencia gris del partido, verdadero promotor de la estrategia que hizo pasar al FN de 15 por ciento a casi 28 por ciento del electorado y lo convirtió en la primera fuerza política del país.

Hay quienes dicen que los frecuentes enfrentamientos entre ambos tienen otra explicación: Marion Marechal Le Pen -que tiene una práctica religiosa casi integrista- considera poco apropiado que la estrategia del FN sea dictada por Philippot, que no oculta, pero tampoco exhibe, su homosexualidad.

Esa rivalidad, en todo caso, sirve los intereses de Marine Le Pen que -de esa manera- evita que ambos concentren sus ambiciones en tratar de reemplazarla. En medio de esos dos colosos, la líder del FN prefiere presentarse como una figura de síntesis y no cree ni admite la existencia de corrientes internas. “El Frente Nacional es un todo y solo una persona decide: Marine. ¡Que nadie lo olvide!”, suele recordar su compañero sentimental Louis Alliot, vicepresidente del FN.

Cada vez que se pronuncia la palabra ambición, los dos juran lealtad. Pero es evidente que ambos creen que el horizonte les depara posibilidades sin límites. Las ambiciones personales son, por cierto, legítimas en la vida política. Pero la historia del FN muestra que ninguno de los número dos que intentaron rebelarse contra el poder lograron llevar a cabo sus planes.