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Matando al mensajero

  • Pedro Peñaloza

“Prefiero una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”.

María Zambrano

1.- La muerte matutina. El periodista Javier Valdez fue asesinado el pasado lunes a mediodía en el centro de Culiacán, Sinaloa. Valdez había desarrollado temas del narcotráfico y su fenomenología. Fue atacado por sujetos encapuchados a unos metros de las instalaciones del semanario Ríodoce. En el lugar quedaron 12 casquillos percutidos de pistolas 9 mm y 38 súper. El cuerpo del periodista quedó tendido sobre el asfalto a la mitad de la calle. Los agresores se llevaron el automóvil del comunicador y, minutos después, elementos policiacos lo encontraron unas cuadras adelante. Javier ya había recibido amenazas de muerte.

2.- Periodistas vulnerables. Junto con Valdez, han sido asesinados 126 periodistas desde que el gobierno de Felipe Calderón declaró la guerra contra el narcotráfico y que Peña la continúa a pie juntillas. En el presente año van seis comunicadores muertos de manera violenta, de acuerdo a las cifras de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). El panorama no puede ser más preocupante, junto con el número de homicidios contra periodistas la CNDH registra 20 casos de comunicadores desaparecidos desde  2005 y 51 atentados contra medios de comunicación desde 2006. Según Reporteros Sin Fronteras y el Comité de Protección de Periodistas el año pasado México fue el tercer país con el número más elevado de muertes de periodistas en el mundo, superado únicamente por Siria y Afganistán con 11 asesinatos. Un dato no menos importante es que 13 del total de los homicidios registrados desde 2005 han sido contra mujeres, su relevancia tiene que ver con una evidencia conocida, que el número de mujeres periodistas es menor que el de los hombres. Por otro lado, el mayor número de periodistas asesinados está concentrado en cinco entidades: Veracruz, con 20; Oaxaca, 15; y Chihuahua, Tamaulipas y Guerrero con 14 asesinatos cada uno.

3.- El contexto internacional de la impunidad. En América Latina han sido asesinados 14 periodistas, de acuerdo a la Federación Latinoamericana de Periodistas. Dos en Perú, dos en República Dominicana, uno en Guatemala, uno en Honduras y uno en Venezuela. Extrañamente se reportan en el caso mexicano siete homicidios que contrastan con la cifra de seis hasta ahora reconocida. Fuera de la región, el reporte tampoco es esperanzador, según la UNESCO, en su informe de 2016 reporta 827 periodistas asesinados en todo el mundo de 2006 a 2016.

4.- ¿Quién está matando a los periodistas? La respuesta es muy compleja, puesto que es evidente que hay una convergencia de intereses entre los que deciden asesinar a un comunicador. La delincuencia organizada puede hacerlo al considerar que las noticias difundidas pueden afectar el manejo “normal” de sus negocios, por cierto, lógica elemental si nos atenemos a los niveles de impunidad con que actúa de manera especial el narcotráfico. También, desde la esfera gubernamental se pueden organizar los atentados contra los periodistas, cuando estos publicitan el comportamiento ilegal de alguno de los funcionarios que deberían ser pulcros en el cumplimiento de la ley vigente. En realidad, como se ve, puede existir connivencia o tolerancia entre los miembros de la clase política y la criminalidad, por una sencilla razón: a ambos segmentos les conviene que sus actividades ilícitas no sean exhibidas.

Epílogo. El presidente Peña y los gobernadores han decidido protestar ante los ataques a los periodistas y “garantizar” el libre ejercicio de sus actividades. Sin embargo, estas son simples posturas cosméticas, resulta inimaginable que puedan dar protección quienes son parte de la descomposición de un sistema político coludido con la delincuencia organizada.

pedropenaloza@yahoo.com/Twitter: @pedro_penaloz