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Mayela Govea Salas lucha contra la hepatitis C con ácido gálico

  • De carne y Hueso: Sonya Valencia

La noticia apareció en el portal de información especializada en ciencia y tecnología DiCYT: la Universidad Autónoma de Coahuila estudia los efectos del ácido gálico (AG), sobre células infectadas con el virus de la hepatitis C (VHC). Una investigación muy alentadora para la medicina, si se considera que el VHC ha sido declarado por la OMS como un problema de salud mundial.

A nivel global se estima que el 2.35 por ciento de la población, es decir, de 150 a 160 millones de personas están infectadas por VHC y se proyecta un aumento en la prevalencia de tres veces para el año 2020.

Ahora bien, la obtención del ácido gálico, un fenol natural también conocido como ácido carbólico, pudiera parecer complicada para todos aquellos que no somos especialistas, sin embargo, no lo es. La maestra en ciencias, Mayela Govea Salas, estudiante del doctorado en Ciencia y Tecnología en Alimentos, de la Facultad de Ciencias Químicas de la Uadec e investigadora del proyecto, dice que se obtiene de plantas como la gobernadora y damiana, así como alimentos como la uva, granada, nueces, acelgas, café y té verde.

“Este compuesto, debido a su estructura química, posee propiedades antioxidantes e inhibe el estrés oxidativo celular. También se le han atribuido propiedades biológicas como antibacterial, cardioprotector, anticancerígeno y antiviral”, dice la especialista.

¿En qué consiste el estudio que están haciendo con el ácido gálico?

“En principio hemos probado el efecto que tiene el ácido gálico en células de cáncer hepático, que además están infectadas con el virus de la hepatitis C, para ver cómo actúa directamente en la replicación del virus y en las proteínas de la célula infectada”.

Asegura que por su naturaleza antioxidante, el ácido gálico trabaja en diferentes puntos, porque atrapa radicales libres y puede ayudar contra el envejecimiento celular y el estrés oxidativo celular. “Tiene algunas propiedades antimicrobianas e incluso, algunas plantas lo utilizan como defensa natural contra bichos para que no les afecten, además, posee propiedades anticancerígenas y antivirales, ya que se ha probado con el virus de la influenza y células de cáncer cervical de manera in vitro”, señala Govea Salas.

La especialista dice que uno de los principales motivos para realizar este proyecto es la cantidad de casos de hepatitis C, además de la baja eficiencia de los tratamientos con que se cuenta actualmente y los efectos secundarios que se han observado en pacientes tratados. “En sí, hay pocos antecedentes de trabajos que estudien biomoléculas presentes en alimentos y que participen contra algunos cánceres humanos como de mama, próstata, cerebro o pulmón. Sin embargo, hay mucho menos información, acerca de esas biomoléculas contra el virus de hepatitis C y hepatocarcinoma”, comenta la maestra en Ciencias, Govea Salas.

Otra ventaja de emplear el ácido gálico en este proyecto es la amplia disponibilidad de éste en diversos alimentos y plantas, además de las posibles propiedades biológicas que ha demostrado poseer, por ello se ha utilizado para evaluar el efecto que tiene sobre la replicación del VHC.

“Una de las principales ventajas del ácido gálico es que es un ácido fenólico, que tiene amplia biodisponibilidad en la naturaleza por lo que obtenerlo no representa tanto problema. El hecho de que esté tan biodisponible es una ventaja”, indica la investigadora.

La hepatitis C es la inflamación del hígado, producida por un virus conocido como virus de la hepatitis C. En México 14 de cada mil personas han adquirido esta infección.

Se contagia a través de sangre contaminada, principalmente aquellos individuos que recibieron una transfusión antes de 1992, en sujetos que utilizan drogas intravenosas y en pacientes hemofílicos. En algunos casos se ha informado su transmisión por contacto sexual, sujetos en hemodiálisis, perforaciones corporales y tatuajes.

Sus síntomas más comunes son:  pérdida de apetito, fatiga, malestar generalizado, distensión abdominal, comezón, ictericia (tinte amarillo de piel u ojos), náusea y vómito, fiebre y dolor abdominal.

Y un dato muy importante: en la mayoría de los pacientes esta infección pasa desapercibida o con mínimas molestias y clínicamente no puede diferenciarse de otros tipos de hepatitis. (Asociación Mexicana de Hepatología).