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Meditación: rompiendo los paradigmas / Snob / Oscar Valdemar

  • Snob: Oscar Valdemar

Uno de los trendingtopics mundiales de la actualidad es sin lugar a dudas es el de la meditación. Es cada día más que común tener en nuestros círculos cercanos a alguien que practique tal o cual técnica, que forme parte de algún Ashram o casa donde se procuren los ancestrales conocimientos sobre la conexión del espíritu con el todo. Sin embargo, existe aún mucho desconocimiento acerca de lo que la meditación se refiere. La meditación es en sí, algo muy sencillo, se trata de mediar (de ahí la palabra meditar) o equilibrarnos como seres individuales pero conectados con un todo: la humanidad, la creación, el mundo, el universo, cosmos, etcétera. Al meditar y equilibrar cada uno de los componentes del ser individual sucede una percatación distinta de la realidad, es a ello lo que llamamos consciencia. La consciencia es la percatación de la verdad, las cosas más allá de la ilusión. La ilusión es creada por la mente, de tal suerte que cuando meditamos, es como limpiar nuestro parabrisas del auto para poder ver mejor, poder percatarnos mejor de la realidad. Mente, cuerpo y espíritu; un solo ser. Aunque distintas tradiciones dividen de manera diferente la composición de un individuo, la base de todas comprende tres ingredientes básicos. El espíritu es el primero, es esa fuerza o energía que genera la vida, el chispazo que logra que los elementos de la tabla periódica que estudiamos en la secundaria se conjuguen en una armonía perfecta y se creen los cuerpos físicos, animados o inanimados. Esa energía está por todos lados, un fabuloso estudio en el año 2012 reconoció la existencia del Bosón de Higgs, también llamada “Partícula de Dios”. Es decir, existen pruebas científicas que corroboran la existencia de una energía especial que detona la creación. Entonces, el espíritu transforma los elementos físicos (Carbono, hidrogeno, etcétera) y crea cadenas armónicas, se construye lo físico. Así es como llega el segundo ingrediente: el cuerpo. El cuerpo es este vehículo provisto de cinco sentidos primarios para interpretar nuestro entorno, son las puertas hacia el mundo físico. Es como si tomaras un avión o un auto para moverte en el mundo, solo que en un nivel muy elevado. Como todo lo físico, tiene fecha de caducidad. El tercer ingrediente es la mente, es esa inteligencia depositada en el cerebro, como una chispa divina que conecta al mundo físico (cuerpo) con el espíritu. La mente es la computadora que registra e interpreta toda la información recibida por los sentidos del cuerpo. Conexión ignorada…Todo en un principio era una sola cosa, toda la creación estaba en consciencia perpetua, hasta que se perturbó por la dominación de la mente, parece un fragmento de un cuento de terror futurista pero así es como se dice que sucedió: una desconexión entre la mente, el cuerpo y el espíritu. Pero no fue un error, sino una forma natural de la evolución de las cosas. Lo que se vive en el mundo actualmente no es algo nuevo o inesperado. Las tradiciones más antiguas de la humanidad ya tenían en sus manos una visión de este capítulo de la vida. Incluso muchas de ellas se prepararon para ello, se encerraron en monasterios para proteger los conocimientos y sobrevivir hasta que llegara denominado tercer milenio (actual y de recién inicio). De tal suerte que, con la conexión alterada entre los tres ingredientes del individuo es que se gesta el caos. La mente dominante dicta leyes, normas, convencionalismos y programa a los individuos alejándolos de la realidad. Con esto no quiero decirte que la mente es la antagonista de la historia, para nada, se trata solo de una conexión alterada que ni siquiera la mente misma comprende. Pero, para ello está esa fuerza universal que genera el bien para ti y para todos los demás, el infinito o inteligencia superior que permite el juego de la mente en una paradoja que ha llegado a su fin: es hora de despertar. La verdad… La verdad es que somos seres espirituales viviendo una experiencia humana, es tu derecho la felicidad, el gozo, la paz, el amor. La verdad es que solo existe un momento perfecto que remplaza a otro infinitamente, se llama “aquí y ahora”; entonces viene el gran reto: vivirlo y dejarlo ir para seguir disfrutando de la perfección de cada uno de ellos, decir adiós al apego. Pero la conexión alterada entre la mente, el cuerpo y el espíritu nos ha hecho olvidarnos de esa verdad, se ha creado con ello una ilusión. La meditación nos ayuda a limpiar nuestra mente, discernir la actividad de cada cosa, como nuestros pensamientos y tomar el control a través de una conexión armónica, mientras que nuestro cuerpo reacciona ante esos estímulos que la mente clarificada por la meditación envía. Entonces, sucede el despertar, la percatación de la verdad. La vida cambia. Y finalizo esta edición con una frase que describe de manera muy práctica todo esto: Orar es pedir o preguntar al cielo, meditar es
escuchar su respuesta. ¡Hasta pronto!