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Mejores contenidos y mejor ciudadanía

  • Raúl Aarón Pozos

  • Raúl Aarón Pozos Lanz

La sociedad requiere de mecanismos eficaces que le garanticen información veraz, oportuna y de calidad.

En las últimas décadas millones de mexicanos, de familias, consumen miles de horas de radio y televisión abierta o restringida e internet, cuyos contenidos generan influencias en el comportamiento. Por ello, al plantearse el derecho de las audiencias en la Ley de Telecomunicaciones, los legisladores fuimos cuidadosos de generar las condiciones para que los medios de información contribuyan al fortalecimiento de una sociedad más democrática, nutrida de elementos que nos ayuden como seres humanos y como miembros de una comunidad.

Es fundamental que las audiencias de las telecomunicaciones reciban una programación de calidad en aspectos educativos, culturales, cívicos y de entretenimiento. Que la información cumpla con los requisitos de veracidad y pluralidad necesarios para la formación de criterios propios y fundamentados.

Es nuestro deber, el de los padres de familia y de las autoridades, cuidar particularmente, lo que ven y escuchan nuestros niños, adolescentes y jóvenes a través de la radio y la televisión e internet. Los contenidos para ellos deben ser los adecuados, que no irrumpan su formación con programas o contenidos que los perjudiquen, sino que contribuyan a su preparación armónica. No olvidemos que esos niños y jóvenes serán la fuerza productiva de nuestro México, y el futuro de nuestro país depende en gran medida de la formación integral que hoy les demos.

Deben acabarse los medios de comunicación omnipotentes cuyos contenidos respondían solo a intereses propios y comerciales, y a los políticos que les imponía la regulación legal y la relación política con las autoridades en turno. Como parte de los derechos de las audiencias asentados en la reforma en telecomunicaciones, el auditorio cuenta con una voz, para que sus opiniones puedan ser tomadas en cuenta por los generadores de contenido, la interacción es fundamental para mejorar los contenidos que se ofrecen.

Por lo pronto, en tanto se desdobla y ejecuta la nueva ley, hoy los mexicanos ya contamos con un nuevo canal de televisión abierta digital (Imagen TV o Cadena Tres), es decir, con una nueva opción que según los cálculos se quedaría con el 8.5 por ciento del mercado actual.

El hecho es histórico y así debemos registrarlo los mexicanos. No se trata solo de la aparición de un nuevo canal sino de una opción naturalmente diferente en contenidos, cuya competencia con los dos ya existentes (Televisa y TV Azteca) seguramente llevará a escalar más beneficios para las audiencias en todos los sentidos.

Otro punto medular es el derecho a la réplica que tienen las audiencias. Si bien la Constitución General de la República ya establece en su Artículo 6to. los derechos de las audiencias y los mecanismos para su protección, esto no se había regulado. Ahora ya hay una regulación específica de los tipos, características y alcance de los derechos de audiencia, así como sus mecanismos de defensa para garantizar su ejercicio.

Ahora, y citamos dos ejemplos más, habrá mecanismos para facilitar el acceso a los contenidos a las personas con discapacidad y con una programación que incluya en especial a las comunidades indígenas.

Es así, y refiero mi entrega de la semana pasada, como el Estado mexicano, a través de sus instituciones, se acerca a ese ideal de justicia social moderno. Es decir, no solo generar condiciones de igualdad distributiva sino condiciones de desarrollo pleno, con garantía en la ley de que quienes deben servir, sirvan.

*Senador