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Menor dependencia del petróleo / Cuentas Claras / Carolina Navarrete

  • Carolina Navarrete

A pesar de la volatilidad en los mercados financieros y de la caída en el precio del petróleo de 78 por ciento en relación a su punto más alto registrado en 2014, el INEGI estima que la economía creció 2.5 por ciento el año pasado y se redujo la dependencia de los ingresos petroleros,del 40 por ciento del total de los ingresos en 2012 a menos del 20 por ciento en 2015.

Esta reducción de la dependencia ha permitido sortear la crisis en el mercado petrolero internacional, pues a pesar de que el precio del barril de la mezcla mexicana ha registrado una caída de 78 por ciento en comparación con el precio más alto registrado en 2014, no ha sido necesario recurrir a un incremento en los impuestos para compensar la pérdida de ingresos.

Otro es el caso de Venezuela, también país latinoamericano productor de petróleo, en donde el presidente Nicolás Maduro se ha visto obligado a decretar el estado de emergencia económica por el fuerte impacto que su economía ha registrado por la baja en los precios del energético, ya que ese país tiene una alta dependencia de los ingresos petroleros.

Pero en México la situación es diferente, precisamente porque la economía no depende tanto del petróleo. De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, el año pasado los ingresos petroleros sumaron 841 mil 517.5 millones de pesos y representaron el 19.7 por ciento del total de los ingresos, mientras que en 2014 significaron el 30.7 por ciento.

Es cierto que los ingresos petroleros registraron el año pasado una caída de 32.9 por ciento en comparación con el año previo, pero los ingresos no petroleros crecieron en 20.7 por ciento y esto permitió compensar los menores ingresos derivados del crudo; destacaron los ingresos tributarios, que aumentaron 27.2 por ciento en términos reales.

Dentro de los ingresos tributarios, en el sistema renta el crecimiento fue de 23.5 por ciento, en el IVA de 3.2 por ciento y en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios de 208.9 por ciento. Y en este comportamiento influyó, indudablemente, la Reforma Hacendaria.

Así, los ingresos tributarios no petroleros pasaron de representar en 2012 el 8.4 por ciento del Producto Interno Bruto (la cifra más baja en la OCDE y en América Latina), a significar el 12.4 por ciento del PIB el año pasado; es decir, hubo un aumento de cuatro puntos porcentuales.

Y aunque el gasto público neto aumentó 5.2 por ciento, el déficit público total ascendió a 637 mil 627 millones de pesos, que equivalen a 3.5 por ciento del Producto Interno Bruto; sin considerar la inversión de alto impacto el déficit fue de 1.0 por ciento del Producto Interno Bruto, en línea con lo aprobado por el Congreso de la Unión.

Otro punto que vale la pena destacar, es que hoy las exportaciones de petróleo representan solamente el 6 por ciento del total de las ventas al exterior. Esto es importante porque hay que recordar que en 1982 significaban el 68 por ciento de las exportaciones totales.

En las reuniones que tuvo con diputados y senadores del PRI, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, dio un dato revelador: las manufacturas, que en 1982 eran apenas el 24 por ciento de las exportaciones, actualmente son el 89 por ciento del total de las ventas externas.

Un dato adicional que dio a los legisladores es que el 78 por ciento de la deuda del Gobierno federal está denominada en pesos, lo que significa que los movimientos en el tipo de cambio tienen un efecto marginal. Esto debe dar tranquilidad.
caro.navarrete@yahoo.com.mx