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Mensaje sobre el Día Mundial de la Malaria / Ban Ki Moon

  • Ban Ki-moon

Desde 2000 han disminuido los nuevos casos de malaria en un 18 por ciento en todo el mundo.

En África, donde la malaria se deja sentir con mayor dureza, la tasa de mortalidad se ha reducido en dos tercios.

Entre 2000 y 2015 se evitaron alrededor de seis millones de muertes por malaria, en parte gracias a los esfuerzos realizados en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

El aumento de la financiación mundial de la lucha contra la malaria ha producido unos resultados impresionantes. Más de la mitad de la población de África está ahora protegida con mosquiteros, frente a menos del dos por ciento en 2000.

La elaboración y la distribución de las pruebas de diagnóstico rápido permiten que se detecten los casos y se adopten medidas rápidamente para prevenir una mayor propagación de la enfermedad.

Estos avances, junto con el uso de la fumigación de interiores y un tratamiento con fármacos eficaz, han contribuido a evitar cientos de millones de casos de malaria.

La inversión en la prevención y el tratamiento de la malaria es una de las formas más rentables de gastar el dinero. La Organización Mundial de la Salud estima que la labor en materia de lucha contra la malaria ha permitido ahorrar 900 millones de dólares en gastos de atención sanitaria, solo desde 2001, a lo que hay que añadir las contribuciones económicas de las personas que de otro modo habrían estado enfermas.

Hoy, Día Mundial de la Malaria, debemos celebrar estos notables logros en la lucha contra una de las principales causas de muerte en el mundo.

Cabe lamentar que todavía estemos lejos de erradicar la malaria. El año pasado hubo 214 millones de nuevos casos de malaria y más de 400 mil muertes por esta enfermedad. Casi nueve de cada 10 casos se registraron en África.

La malaria es un enemigo temible, por lo que no hay ninguna garantía de que vayamos a seguir avanzando. La experiencia nos demuestra que si bajamos la guardia la enfermedad puede recrudecerse. Los mosquitos desarrollan resistencia a los insecticidas y los parásitos de la malaria pueden llegar a hacerse resistentes a los medicamentos.

Felicito a la Asamblea Mundial de la Salud por haber fijado unos objetivos ambiciosos para 2030, a saber, la reducción de los casos de malaria y de su tasa de mortalidad en un 90 por ciento como mínimo y la eliminación de la malaria en 35 países como mínimo.

El logro de esos objetivos requerirá unas inversiones significativamente mayores en la lucha contra la malaria. Sin embargo, se necesitará algo más que dinero, en concreto voluntad y liderazgo políticos.

En el Día Mundial de la Malaria, en que celebramos nuestros progresos contra esta enfermedad causante de numerosas muertes desde hace mucho tiempo, exhorto a todos los interesados a que redoblemos nuestros esfuerzos para alcanzar los objetivos de la lucha contra la malaria para 2030.