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Mente abierta

  • Mente abierta: Tomas López

¡Hola! Hoy en día, el consumo de alcohol en nuestro país se ha disparado. Curiosamente aumentó a más del doble en cuanto se canceló la publicidad de este tipo de bebidas en los medios masivos de comunicación hace algunos años; antes era común ver imágenes de hombres y mujeres “exitosos y felices” (por cierto, cada vez más jóvenes), hasta que el Gobierno federal en una sana decisión y tras muchos meses de batalla y resistencia de las empresas productoras y comercializadoras de bebidas alcohólicas, finalmente se suspendió este tipo de publicidad… Ya no se ven imágenes de personas bebiendo, ya sea en el mundo de los negocios, el deporte o el interior de la familia.

Pero el efecto fue el contrario al esperado, el consumo de bebidas alcohólicas se duplicó en unos cuantos meses y el consumo hoy parece irrefrenable, por lo que el alcoholismo se ha convertido desde hace unos años en un problema de salud pública, el cual por cierto no ha podido resolver el Gobierno federal.

Pero más allá de los problemas inherentes al consumo de este tipo de bebidas, también conviene revisar un aspecto poco tocado por los especialistas en el tema y que es el relacionado con los mitos en torno a la ingesta, generalmente fuerte, de bebidas alcohólicas, desde la cerveza hasta los vinos de mesa, pasando por todo tipo de bebidas fuertes.

Hoy ya no solo los hombres y mujeres “de la mano fría” –los publirrelacionistas de antaño que saludaban con la mano derecha, mientras en la izquierda sostenían la copa de whisky, son quienes usan el alcohol como pretexto para todo tipo de relaciones sociales familiares o de negocios, de hecho todo o casi todos los mexicanos recurren al alcohol bajo cualquier pretexto.

México, es sin duda un país alcohólico, por ello es importante que revisemos algunos de los mitos en torno al alcohol:

Mito 1. Cuanto bebo alcohol, funciono mejor en la cama.

Falso: el alcohol distorsiona la realidad y aunque creas que te ayuda a funcionar mejor, empeora tu rendimiento. Ya lo dijo Shakespeare: “El alcohol provoca el deseo, pero frustra la ejecución”.

Mito 2: Es mejor beber los fines de semana que a diario.

Depende. Para empezar, una copa de vino de mesa al día aumenta la esperanza de vida (2 copas, en el caso de los hombres). En cuanto al peso, un estudio con más de 45 mil personas dio un dato curioso:

¡Las que sólo bebían en días concretos tenían IMC (índice de masa corporal) más altos que las que bebían a diario!

¿Una hipótesis?

Que la mayoría de la gente que bebe a diario lo hace de forma civilizada, no para emborracharse.

Mito 3. No hay discriminación: el alcohol afecta por igual a hombres y mujeres.

Bueno, la realidad es que los hombres expresan más la enzima deshidrogenasa, que ayuda a metabolizar el alcohol. Por eso ellas no lo metabolizan a la misma velocidad, lo cual acaba en mayores picos de alcohol en sangre (y en efectos más obvios). La parte buena de esa “discriminación” es que las mantiene alejadas del exceso (al menos en teoría, porque hoy en día el alcoholismo entre la mujer urbana aumenta en forma preocupante).

De hecho, los hombres en general beben el doble en promedio de alcohol que las mujeres.

Mito 4. Soy capaz de beber mucho sin perder el control.

Mire lo que dicen las estadísticas: una persona que ha tomado alcohol, incluso si cree que conserva el control, tiene mayor riesgo de mantener relaciones sexuales sin protección, ser víctima de agresiones, abusos, además de causar daños a personas y propiedades, además de estar mucho más propenso a accidentes de auto, con las consecuencias a veces fatales.

Mito 5. Aguanto más que mis amigas.

Si tiene que tomar cada vez más alcohol para notar su efecto, es porque ha desarrollado tolerancia. La tolerancia, que dicho de otro modo es el acostumbramiento del organismo al alcohol, con ello, aumenta el riesgo de muchos problemas de salud, incluido el del alcoholismo, que no
olvidemos, es una enfermedad incurable.

Mito 6. Hay que emborracharse para tener
resaca.

No necesariamente, un par de bebidas alcohólicas pueden provocar resaca –cruda- a
algunas personas.

Para evitarla, toma un gran vaso de agua, con gas o sin gas, una rodaja de limón y unos cubos de hielo entre una bebida y otra y evita no sumar más de una bebida estándar por hora, si eres hombre, o por hora y media si eres mujer y no rebasar más de 4 y 3 respectivamente.

Mito 7. Si has bebido mucho, come pasta
antes de irte a la cama.

Ese tip no funciona para nada. La comida tiene que estar en el estómago antes de empezar a beber para que el alimento actúe como filtro y retrase que el alcohol se incorpore a las sangre.

Un consejo que sí es eficaz: beber mucha agua antes de acostarte. La resaca tiene mucho que ver con la deshidratación…

Y por hoy… ¡Basta! tomaslopezo@yahoo.com.mx