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México ante las acciones de Trump

  • Jesús Amador Valdéz Díaz de Villegas

El presidente actual de Estados Unidos, Donald Trump, demuestra cada día con más fuerza su posición neo-nacionalista que debe ser escrita con “z” de neo-nazismo. Su discurso ignorante es un reflejo del desconocimiento de la realidad histórica y de la objetividad de las tendencias modernas del desarrollo social y un insulto indignante a nuestro país y en especial a nuestros connacionales en la Unión Americana.

Desde su precampaña el señor Trump ha planteado la deportación de alrededor de 6 millones de mexicanos indocumentados, la ampliación del muro fronterizo con nuestro país, aludiendo que será construido y pagado por los mexicanos y la renegociación del TLCAN, al que ha calificado mentirosamente como un tratado que ha perjudicado a la economía del vecino del norte. Tres grandes mentiras de corte facistoide que evocan los planteamientos de un dictador que quiere llevar a su pueblo a la renuncia de sus principios democráticos e ignorar la historia de un país, cuya cultura está construida sobre la base de la multiculturalidad de emigrantes de diversas regiones del mundo.

El planteamiento de imponer un 20 por ciento de impuesto a las importaciones que se realicen en Estados Unidos desde México, si se cataloga como arancel es una violación del TLCAN. Significa que el impuesto que señala Trump y su vocero con el objetivo de recaudar 10 mil millones de USD para el financiamiento del muro. En realidad, esta propuesta es de Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes en el contexto de un debate sobre la Reforma Hacendaria que se propone realizar en Estados Unidos, se concibe más como un impuesto especial y es considerado por varios congresistas como incongruente.

Pero detrás de la propuesta del 20 por ciento de impuesto a nuestras importaciones y la aplicación de las preferencias fiscales para el logro de la repatriación de capitales, puede subyacer la pretensión de eliminar diferencias para una formación de precios en Estados Unidos, que compense los costos de los bienes que hoy se importan desde México. En este caso, es necesario adoptar estrategias que fortalezcan nuestro mercado doméstico, además de las reorientaciones que pueda tener el mercado externo por la alineación de posiciones que pueden asumir las economías desarrolladas y que ya se ha experimentado históricamente en otras ocasiones.

Estas ideas proteccionistas, no reconocen lo que ha significado el fortalecimiento de las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos desde que en el año de 1994, se puso en funcionamiento el TLCAN, a partir del cual se profundizó la interdependencia asimétrica entre los dos países en lo económico, comercial, financiero, social y cultural. Las importaciones temporales realizadas en México por las empresas norteamericanas radicadas en nuestro país, para la elaboración de productos manufacturados que son reenviados como exportaciones, han garantizado precios bajos y el acceso del pueblo estadunidense de bienes más baratos, que ser catalogadas como el mal que ha asechado el problema del empleo en la economía norteamericana.

Decir que el TLCAN ha sido el responsable de la pérdida de empleos en Estados Unidos, es ignorar el desarrollo científico, técnico y los cambios que él mismo ha traído a la estructura productiva y organizativa del mundo empresarial en los últimos años. Son tiempos de pensar fríamente y de comprender que el México de hoy, no es el México del siglo XIX y que a pesar de la asimetría existente con Estados Unidos, hay recursos para enfrentar las adversidades de la era Trump.

* Profesor del Dpto. de Estudios Empresariales de la UIA, Universidad Iberoamericana.

e-mail: jesus.valdes@ibero.mx