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México Bárbaro / Pedro Peñaloza

  • Pedro Peñaloza

No hay porvenir, el verdadero porvenir es hoy, ¿Qué es de nosotros hoy? Esta es la única cuestión.

Miguel de Unamuno
1. Gobernabilidad para dominar. Política para exterminar. México ha venido padeciendo de bloques gobernantes que viven escondidos entre las malezas del lujo y la indiferencia, políticos aislados de su realidad, constructores de paraísos esculpidos por la demagogia, sedientos de reflectores pero no de justicia, ineptos en su formación e ignorantes por necesidad, cirujanos del presupuesto y defensores de la austeridad, en síntesis, puñado de pícaros incapaces de aceptar desastres provocados e inducidos por su pequeñez intelectual y ética. El islote de riqueza y de placer que han prometido a millones de electores se ha convertido en una pesadilla consuetudinaria e imparable. El sufragismo se ha convertido en un repetitivo acto de fe y no de convicción. La esperanza difundida por merolicos oficiales y oficiosos se ha diluido ante las cifras duras e incontestables de las violencias y la injusticia expandida.

2. Veracruz “rinconcito” de la impunidad. El alud de gobernadores cínicos no deja nada a la imaginación. En nuestro país es posible que un personaje ordene reprimir una marcha de ciudadanos de la tercera edad y no pase nada, que ese mismo personaje vomite palabras insultantes y soberbias y nadie lo convoque al respeto, que el gobernante de Veracruz retenga el presupuesto de la Universidad y ninguna autoridad lo reprenda, que ese individuo niegue sus tropelías y los poderes locales no las exhiban. En efecto, Veracruz es un territorio gobernado por la estulticia y la soberbia punitiva; espacio para la desaparición y asesinatos de jóvenes de distintas extracciones y de periodistas con diversas formaciones. Ese gobernante, de apellido Duarte, se carcajea de sus críticos, quizá porque se siente apoyado por sus compañeros de partido que habitan las oficinas de Los Pinos, de Bucareli y de Insurgentes Norte. Complicidad y contubernio un binomio irresoluble del poder político que encapsula las demandas sociales y las coloca en el más próximo cesto de la basura. Sí, se puede gobernar con esos instrumentos y las masas veracruzanas paralizadas por el miedo y por el individualismo apabullante. Tal vez, el castigo para Duarte, el PRI y su candidato se exprese en las urnas.

3. Guerrero: entre la pobreza, la verdad “histórica” y las violencias. La escenografía no puede ser peor: 43 muchachos desaparecidos, exclusión social y miseria extrema, delincuencia expandida y un gobernador perdido entre sus  promesas y sus limitaciones inherentes, significan un coctel explosivo  incontrolable, que no es otra cosa que el subproducto de un modelo de desarrollo capitalista que se provee de los contrastes de las minorías privilegiadas y las mayorías desposeídas de lo elemental. Ahora, por si fuera poco, se reavivan las interrogantes del paradero de los estudiantes normalistas, ya que el grupo de expertos externos ha  planteado, hace unas horas, que en Cocula no se incineró  a los 43, con lo que se ensancha la discrepancia con la versión oficial de los hechos.

Epílogo. Sin catastrofismos, se puede afirmar que los escenarios que se avecinan para México no son nada gratificantes: una economía anémica y orientada a favorecer a los privilegiados de siempre;  un miedo colectivo provocado por una gigantesca delincuencia molecular y  los tentáculos imparables de la delincuencia organizada; y, como corolario de estos desafíos, una clase política paquidérmica subsumida en un estado incapaz de construir políticas públicas incluyentes e igualitarias. A lo mejor, para algunos lectores lo único que queda es confiar que con la visita del Papa la bondad nos cubra con su manto. Amén.
pedropenaloza@yahoo.com / Twitter: @pedro_penaloz