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México: ¿Como Cuba o como Finlandia?

  • Alejandro Díaz

  • Alejandro Díaz

Durante dos siglos, México ha compartido una historia complicada con Estados Unidos. Inicialmente el país fue modelo a seguir por la forma en que se independizó y se constituyó, pronto mostró su vocación imperialista. A pesar de agresiones militares repetidas contra México (la más reciente en 1917) y una constante presión diplomática, comercial y política, seguimos siendo vecino confiable, importante para su seguridad.

Y no solo necesario para su seguridad, por años también para abastecerlos con petróleo y minerales, con valiosa mano de obra para el campo y la construcción, así como en los últimos veinte años con manufacturas, hortalizas y frutas. También ha sido destino de millones de connacionales que buscaron, y encontraron, mejores oportunidades de vida, saliendo adelante con tenacidad y trabajo arduo.

México importó de ellos por décadas vehículos, maquinaria, herramientas, telas, granos, implementos agrícolas y toda clase de artículos usuales en el mundo industrializado. Por largo tiempo han proveído la mayor parte de nuestras importaciones y recibido las más de nuestras exportaciones, llegando a concentrar Estados Unidos 95 por ciento de éstas.

A pesar de ser un error estratégico depender tan intensamente de un solo país, es entendible lo que ha sucedido: vecindad, comunicaciones, lazos culturales y su inmenso mercado facilitan el negociar con ellos. Ningún comerciante o industrial intentó vender a países más lejanos cuando podía hacerlo al cercano. Tampoco Gobierno alguno intentó buscar mercados alternos o promover intensamente nuestros productos en otros continentes para evitar esa excesiva concentración.

Aunque el Gobierno Trump aún no materializa sus amenazas de campaña, ya ha expulsado algunos miles de indocumentados. Entre tanto, nuestro Gobierno está solo apostando a salvar el TLCAN. Sigue sin hacer su tarea ni para disminuir la concentración de nuestro comercio, ni para estar preparados para recibir grandes flujos de repatriados. A diferencia de algunos Gobiernos estatales, ni siquieraa habla de reforzar el mercado interno o de buscar compradores de lo que ya se fabrica en México para atender nuevos mercados.

Aún si se rescata el TLCAN no es conveniente mantener una dependencia tan intensa de un solo comprador. Debíamos aprender de los casos de Finlandia y Cuba: durante décadas dependieron excesivamente de la exportación a la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (la primera de madera y la segunda de azúcar). Cuando la URSS cayó en 1991, de la noche a la mañana se quedaron sin cliente y sin exportaciones. Cuba aún no se recupera pero Finlandia supo transformarse, generando nuevos productos (entre ellos Nokia) y encontrando nuevos mercados.

Ante el acoso de Trump ¿Nos vamos a quedar pasmados como Cuba? ¿O vamos a apostarle al futuro como Finlandia? Ahora tenemos una importante capacidad instalada industrial y agrícola, contamos con mano de obra calificada e ingenio no aprovechado. Si queremos salir adelante estamos obligados a conseguir nuevos compradores lejos de nuestras fronteras. No sigamos quejándonos de la amenaza Trump. Aprovechemos su llamada de atención para recuperar el tiempo perdido.
daaiadpd@hotmail.com