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¿México en llamas?

  • Pedro Peñaloza

Toda reforma impuesta por la violencia no corregirá nada: el buen juicio no necesita de la violencia.

León Tolstoi

  • Pedro Peñaloza

1. Una iglesia informada en la tierra. La Arquidiócesis Primada de México advirtió que el país “está en llamas” por la inseguridad. En el editorial del semanario “Desde la Fe”, asentó que los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública 2015, hecha por el INEGI, son preocupantes y reprochó a los políticos por afirmar que es “falso el repunte de la violencia”, ya que “quien hace oídos sordos al clamor evidente de la ciudadanía pone a la seguridad pública en punto muerto y también su futuro ante cualquier candidatura y aspiración política”. (La Jornada. 17/10/16. Pág. 5).

Llama la atención la postura de esta corriente religiosa, tomando en cuenta que no propone nada frente a ese peligroso escenario que describe, así, ratifica su papel “volátil” y oportunista al subirse a la ola de las críticas a la gestión gubernamental, cuando ha sido su aliada histórica para legitimar la inmovilidad social y la resignación de sus numerosos feligreses ante la impericia y los abusos de la clase política dominante.

2. Un juez asesinado: nuevo aviso de impunidad y poderío. Si alguien creyó que la delincuencia organizada se amilanaría frente a los discursos y desplantes del general Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional, y del inquilino transitorio de Los Pinos, Enrique Peña, se equivocaron, y este injustificable atentado lo ratifica. El mensaje parece claro, si el Poder Público, en este caso el Judicial, no acepta consignas o pactos con la criminalidad las consecuencias son funestas. Al mismo tiempo, el atentado exhibe la debilidad de una práctica oficial autocomplaciente, el cual supone que el incremento de las acciones del Ejército y la Armada son suficientes para modificar las condiciones de creciente inseguridad pública que ha envuelto al país, apuntalada por diversas violencias urbanas en algunas capitales del país.

El debate no puede evadirse, hoy existe una evidente crisis de carácter estructural, cuyos ejes atraviesan las formas tradicionales de control, que muestran un panorama nada tranquilizador. Asimismo, la conjunción de la crisis económica, la consolidación, expansión y multiplicación de las células delictivas, junto con la notable incapacidad del grupo Peñista para encarar con éxito este coctel de factores, nos permite afirmar que la citada crisis tiende a profundizarse, y conforme se aproxime y arribe la temporada electoral, la guerra por Los Pinos será cruenta y quizá los cárteles, dada la debilidad práctica del régimen, pudieran negociar espacios y reconocimiento para implantar nuevas hegemonías.

3. ¿Militares desgastados y sin alternativas? Dice el general Cienfuegos que, “hay un desgaste en el Ejército por las muchas tareas que tenemos que atender”. Muy bien, puede ser cierto, sin embargo, el funcionario militar no sugiere replantear sus funciones inconstitucionales, no, abre la puerta para solicitar más recursos y elementos. Así, su reclamo únicamente aspira a tener más poder. Cuidado.

La coyuntura en el país es extremadamente grave, las Fuerzas Armadas pueden estar molestas por la utilización que se hace de ellas, pero tampoco les molesta ser el factor del que depende el Presidente y los gobernadores. Buscan nuevas reglas de actuación, los juristas del régimen lo quieren hacer mediante leyes secundarias, no se atreven a modificar la constitución, buscan pequeños atajos.

La pradera está seca y existen muchos fósforos a punto de encender, lo preocupante es que parece ser que no hay conciencia en el grupo político dominante de los riesgos latentes, puesto que siguen con sus prácticas erráticas y torpes. El precipicio está a la vista.
pedropenaloza@yahoo.com/Twitter: @pedro_penaloz