imagotipo

México fuerte / Paradigma Económico / Jorge Sánchez Tello

  • Jorge Sánchez Tello

La economía de México se encuentra en un buen momento. Desde afuera es bien vista entre los inversionistas como mercado emergente y que afortunadamente no es Brasil, Argentina o Venezuela, es decir, sin crisis tan severas y eso es una buena historia. Este año que termina, el país registra una inflación histórica de alrededor del dos por ciento, algo nunca visto en nuestra historia económica reciente.

Es importante reconocer que este impulso que está teniendo la economía es, en buena parte, al Tratado de Libre Comercio. Un dato muy favorable para el país es que algunos Estados crecieron más del 10 por ciento. Sin embargo, la otra cara de la moneda es que Estados como Tabasco y Campeche no crecen y el impacto negativo de Pemex sobre la economía es evidente.

En los últimos 20 años, la expansión del país ha promediado en 2.5 por ciento anual, por debajo del potencial que se calcula entre tres y 3.5 por ciento. Si bien el crecimiento en México no es todavía el ideal, podemos decir que es bueno, porque en medio de la caída global de los precios de las materias primas, el freno en la economía de China, son factores que han pegado a varias economías de América Latina y si sumamos estos factores con un crecimiento débil en los países desarrollados, México se muestra bien ante este escenario de incertidumbre mundial.

Uno de los puntos importantes que se deben de cambiar aprovechando la coyuntura de la caída en los precios del petróleo es Pemex, porque se encuentra en graves problemas financieros ocasionados por sus altos costos y menos ingresos. Está demorando sus pagos con los proveedores. Al cierre de 2012, Pemex tenía un monto de deuda de 786 mil 900 millones de pesos y al cierre del tercer trimestre de 2015 alcanzó un billón 485 mil millones de pesos, es decir, un aumento de 698 mil 100 millones de pesos y seguramente estas cifras serán mayores al cierre del 2015.

A pesar de este buen comportamiento en algunas variables, México enfrenta distintos desafíos, entre ellos el de la inseguridad y la reducción efectiva de la pobreza, que solo puede lograrse con crecimiento sostenido y productividad. La pobreza procede en buena medida del amplio sector informal de trabajos con bajos salarios.

La economía de México se debe transformar porque en la actualidad está basada en la manufactura, la cual abarca 75 por ciento de sus exportaciones. Para aprovechar la coyuntura internacional, hay la oportunidad de cambiar nuestra economía, basada en la eficiencia de la manufactura, a una de conocimiento y de dejar de ser un país emergente para ser uno desarrollado, si continúa incentivando la innovación, ideas y educación.

Es importante destacar que, además, México cuenta con un sistema financiero fuerte y que se encuentra preparado para enfrentar la volatilidad ocasionada por el inicio de la normalización de las tasas de interés en Estados Unidos.

Otro de los grandes retos para el país es que se debe fomentar más la cultura y apoyo hacia el ahorro interno, porque es pilar de la estabilidad macroeconómica, junto con una expansión responsable del crédito.

El crecimiento de la deuda en México ha ido tomando proporciones importantes y será necesario manejarla de forma prudente y evitar descomponer la estabilidad que nos ha caracterizado en los últimos años, pero sobre todo, será necesario exigir mayor transparencia sobre el uso que se le da a dichos recursos.

La recuperación de la economía de Estados Unidos para México es una excelente noticia, porque nuestra economía se verá beneficiada gracias a las exportaciones y mayor consumo en dicho país, por lo que seguramente tendremos un mejor crecimiento en el 2016.
*Economista e investigador asociado de la Fundef.

www.fundef.org.mx

www.jorgesancheztello.com

Twitter: @jorgeteilus