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México hoy como Cuba antes

  • Rosamaría Villarello

  • Rosamaría Villarello Reza

La comparación puede molestar a muchos porque, es cierto, las circunstancias y los tiempos difieren. El sentido simbólico de la analogía es certera en estos momentos en que el nuevo Presidente, so pretexto de “cumplir” sus compromisos de campaña, muy a tono con su personalidad, ha firmado decretos “sin ton ni son”, entre ellos contra México.

Estados Unidos siempre ha tenido que buscar un enemigo como una forma de mostrar su poder y un buen pretexto para reactivarse a través de una “economía dea guerra”, alentada por los principales industriales bélicos en ambos sentidos del concepto: desde el real en cuanto a la fabricación de armas, como hoy en la ofensa de sus amenazas verbales, escritas y tuiteras.

So pretexto de la amenaza comunista soviética Estados Unidos comenzó toda una serie de agresiones a todas las naciones que optaban por ese camino, pero en especial contra Cuba. La guerra comercial y el bloqueo fueron las que hicieron más daño a la isla. En ese inicio, la economía mundial estaba atravesando otros momentos de recomposición que ocasionaron secuelas internacionales y Cuba tuvo que sobrevivir a los embates norteamericanos por años que aún no llegan a su fin, a pesar de la distensión del reinicio de las relaciones diplomáticas con Barack Obama. El daño fue mucho y seguramente será reactivado por Trump. El odio ha durado 57 años, con las consecuencias conocidas como el nacionalismo exacerbado de los cubanos y la permanencia de los Castro.

Así Washington ha tenido otros “enemigos” como el narcotráfico (siendo el principal consumidor mundial), los asiáticos, los árabes y hoy más que nunca los musulmanes.

Por desgracia, México es hoy el principal blanco del magnate Presidente. Lo que se vio como dislates de campaña, hoy sus acciones se han vuelto realidad: el muro y el pago por México, el cierre de fronteras, las deportaciones, el asimétrico TLC pero ¡a favor de los mexicanos!, las presiones a empresas para que no inviertan en México y muchos etcéteras que vendrán en los próximos tiempos. A ello se sumó el Gobierno de Israel y Trump decreta prohibir el ingreso a los de religión musulmana y la represalia de siete de países islámicos al cerrar el ingreso a los estadunidenses.

El odio a México lo hizo patente Trump hace unos meses y no sabemos cuánto va a durar y lo que nos va costar tanto en términos económicos como de desgaste en todos los ámbitos, al tratarse de una relación con lazos que parecían indisolubles. Por ejemplo, los mil millones que se habían ahorrado y que servirían para atender programas internos, ahora se destinarán a defender a los connacionales de allá. El “antiyanquismo”en ciernes.

Lo peor, es que los extremos pueden juntarse al mezclarse tantos frentes contra esta nueva especie del multimillonario dictador. Creo que la gente en muchas partes del mundo comienza a sentirse más cerca de los islamitas, que de sus contrarios; los empresarios estadunidenses comienzan a reaccionar con determinadas medidas en favor de estos últimos y de los mexicanos.

Si esto no es una guerra y un “choque de civilizaciones” no sé cómo llamarlo.