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México Integro

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

El combate a la corrupción y a la impunidad constituye un factor clave en la estrategia para hacer frente al adverso entorno externo

La acendrada incertidumbre que ha venido generando la bravuconearía, las declaraciones y las medidas que ha tomado el Gobierno norteamericano de Trump, amenazan con descarrilar la economía mundial y desestabilizar la geopolítica internacional.

En nuestro caso, México, es una de las naciones más directamente afectadas, al grado de haber producido una fuerte depreciación del peso, nerviosismo entre los inversionistas, presiones comerciales y una fuente indignación en el Gobierno y en todo el pueblo mexicano. Ante esta amenaza se ha llamado, por parte del Gobierno, y de líderes políticos, empresariales y académicos a una unidad nacional para hacer frente a la amenaza externa en un marco de integridad económica, política y social.

Ante las previsibles condiciones adversas que se existirán en el corto y mediano plazo, caracterizadas por las fuertes barreras comerciales que pretende imponer Trump, además del aislamiento a que quiere someter a Estados Unidos, tenemos que encontrar nuevos incentivos para que continúe el desarrollo del país con una menor desigualdad.

En este sentido, además de las reformas estructurales que incidirán en un aumento de la productividad, cobra mayor relevancia llevar a cabo una estrategia integral de lucha contra la corrupción, la impunidad y la inseguridad

Desde el año pasado, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha venido trabajando con el Gobierno mexicano para establecer un sistema anticorrupción integral que comprenda no solamente las acciones aisladas que pueden llevar cabo las distintas dependencias que participan en erradicar la corrupción, sino que debe comprender una coordinación de leyes regulaciones y esfuerzos del poder ejecutivo, el judicial, los órganos autónomos de fiscalización de los estados y de los municipios, así como incluir al sector empresarial, a las organizaciones de la sociedad civil y en general a toda la población.

De tal manera, los estudios de la OCDE sobre el Sistema Nacional de Fiscalización y el de México Integro, que entregó durante primeros días de enero el secretario general Ángel Gurría, al Auditor Superior de la Federación, Juan Manuel Portal, y a la Secretaria de la Función Publica, Areli Gómez, señalan que los esfuerzos deben orientarse no solo a combatir la corrupción, sino también a promover la integridad a través de un número importante de iniciativas y proyectos conjuntos que deben abarcar ”desde la mejora regulatoria a nivel federal y estatal, hasta la promoción de la integridad y el combate a la colusión en los procesos de compras públicas en instituciones claves como el IMSS, ISSSTE, la CFE y Pemex, y en los grandes proyectos como el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México”.

Asimismo, se requiere que se incorporen al proyecto de México Integro los esfuerzos en materia de transparencia y acceso a la información, así como sobre la conservación y acceso a un sistema nacional de archivo, que sea autónomo de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. De igual manera, para que el sistema funcione eficientemente es necesario contar con una amplia campaña de capacitación para los funcionarios de todos los niveles, para las empresas y las organizaciones de la sociedad civil, con el fin de generar una cultura de integridad.

Frente a las amenazas que enfrenta el país se requiere de un México Unido, pero también de un México Integro.
miggoib@unam.mx