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México país puentero

  • Francisco Fonseca

No cabe duda que los periodos vacacionales son magníficos, cuando se saben disfrutar, cuando se aprovechan. Suspender las diarias labores ya es un triunfo, salir de las ciudades es otro triunfo, y quedarse a gozar del silencio, a lucir las calles semivacías, a escuchar estaciones de radio con música clásica, es otro triunfo.

Con motivo de la conmemoración de las fiestas de Independencia, muchísimos hombres públicos, aprovechando los puentes que se inventan año tras año, desaparecen de las marquesinas nacionales. Estos puentes generalmente no son vacacionales, son feriados por fiestas nacionales, son solo suspensión provisional de actividades. Y este año 2016 el feriado se prolongará 5 o 6 días porque el 16 de septiembre será viernes y permitirá el alargamiento de la holganza.

Dicen las enciclopedias que las vacaciones son un medio excelente para superar la ansiedad y dejar atrás el estrés, la tensión, los problemas. También mencionan que hace 100 años los médicos escogían cuidadosamente las vacaciones para sus pacientes, buscando los mejores climas, las aguas termales apropiadas, los baños de mar.

Sin embargo, hoy en día, son miles y miles los vacacionistas que consideran indispensable la soledad, y el tranquilo aislamiento. Pero, sabiéndolo, se embarcan en grupos de ritmo agitado y cuando terminan con su zarandeado viaje, retornan más tensos y cansados que cuando partieron.

Vacaciones, es sabido, se origina en el término latino vacatio. Este vocablo significa al mismo tiempo vaciamiento y suspensión de las actividades normales. Por este motivo, este retiro debería ser un sereno adentramiento en la profundidad de nuestro ser, lejos del tráfago que, como torbellino, nos rodea todo el año, desgastándonos somática y físicamente.

Es indispensable tomar una vacación de nuestras rutinas, preocupaciones y responsabilidades cotidianas. Para ello no es menester que el periodo sea largo, el reposo se puede conseguir caminando un par de días en lugar tranquilo, en un parque sereno, junto a un río o un mar, en la campiña cercana. También es saludable permanecer, ir al club, al parque, a pasear por la ciudad.

Los hombres públicos son aquellos que, según el diccionario, tienen presencia e influencia en la vida social. Es decir, tienen poder político, poder mediático, poder económico. Pero sucede que los hombres públicos también se van de vacaciones, de feriados, pues. Escucharemos y miraremos a otros conductores de programas y lectores de noticias en radio y televisión, lo cual ya es ganancia, no nos angustiaremos con las noticias de las subidas y bajadas de la bolsa ni con el valor del huidizo dólar, pero sobre todo, tampoco oíremos ni veremos a infinidad de políticos y hombres públicos en todas las estaciones de radio y televisión, cada minuto, de cada día, de cada semana; ni tampoco, a policías, ni a mañosos detenidos, ni a secretarios de estado, ni a procuradores, ni a líderes siniestros, ni a pastores de ovejas.

Lamento muchísimo que México sea país puentero porque decrecen la educación y el trabajo que tanta falta hacen; pero agradezco que esas suspensiones de labores nos traigan algo de tranquilidad y alejen por un momento políticos y grillos que producen más perjuicio que beneficio a la sociedad.

pacofonn@yahoo.com.mx