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México y Francia ante los nuevos retos globales

  • Yolanda de la Torre Valdés

Hay tiempos en la vida en que debemos redefinir nuestras relaciones, revisando con quiénes contamos y con quiénes no, así como las más convenientes, ante los constantes cambios que se viven. Imaginen, si es algo que vivimos constantemente como personas, con más razón es algo que ocurre con los países.

Viviendo ahora una época de redefiniciones globales, nuestro país, México, debe encontrar nuevas formas de salir adelante, ante los nuevos retos que se presentan, pero sobre todo, frente a las transformaciones que viven las naciones que tradicionalmente han sido nuestras aliadas y las que no han funcionado en tal sentido.

Si hoy volteamos a nuestro norte inmediato, vemos a un Estados Unidos que sigue siendo la nación con la que tenemos nuestro principal intercambio comercial y en general, la más intensa relación bilateral. Es difícil que no sea así cuando se comparten más de tres mil kilómetros de frontera con el país más poderoso del mundo.

El problema hoy es que resulta una relación que se complica con el nuevo liderazgo que vive ese país con la llegada a la titularidad del Poder Ejecutivo de un personaje como Donald Trump, una persona más pendiente de sus visiones empresariales aislacionistas y un estilo de ejercer el poder que tiende más a la confrontación que a la conciliación. Un mandatario que en sus tiempos de candidato presidencial, buscó hacerse de las simpatías de los grupos más olvidados y menos preparados de la sociedad estadounidense, a los que en buena medida se ganó con un discurso antimexicano.

No es necesario entrar en definiciones, lo que contempla el discurso de Trump es ampliamente conocido, pero lo que ahora resulta interesante frente a ello, es ver cómo el gobierno del presidente de México, Enrique Peña Nieto, hace redefiniciones en las relaciones de nuestro país, gestando importantes acercamientos con otras naciones altamente desarrolladas y con líderes consolidados, como Alemania y su canciller, Angela Merkel, quien asume buena parte del liderazgo global al que Donald Trump ha renunciado.

Por otra parte, está una nueva forma de hacer alianza con Francia y su nuevo presidente, Emmanuel Macron, un líder joven y fuerte, que se muestra partidario de consolidar y reimpulsar las relaciones regionales y globales de los galos, contribuyendo a tener una Unión Europea fuerte, aun con la salida del Reino Unido, al tiempo que se ha mostrado cercano con nuestro país, algo que se apreció con la reciente reunión que tuvieron en el Palacio del Eliseo nuestros dos mandatarios, en viaje del nuestro hacia su participación en la Cumbre del G-20, realizada en días pasados en Hamburgo, Alemania.

México y Francia se dejan ver hoy como dos naciones que apuestan por la modernidad y el desarrollo, frente al reto de hacer una redefinición y modernización de las relaciones bilaterales, tanto en lo político, como en las relaciones económicas y comerciales, algo que deberá contemplar hacer importantes reconsideraciones en el Acuerdo de Libre Comercio que nuestro país tiene con la Unión Europea, algo en lo que la relación con Francia ha tenido siempre un rol preponderante.

Curiosamente, mientras Emmanuel Macron, apenas llega a la Presidencia de Francia, Enrique Peña Nieto, está ya en la recta final de su mandato, algo que los hará coincidir poco más de un año en el poder, tiempo en el que nuestro país puede hacer de la relación con Francia, una parte fundamental de la redefinición de sus alianzas globales en tiempos de cambio como los que hoy vivimos.

* Senadora de la República

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