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México y su Banca / Paradigma Económico / Jorge Sánchez Tello

  • Jorge Sánchez Tello

Esta semana es importante para el sistema financiero de México porque se celebrará la 79 Convención Bancaria organizada por la Asociación de Bancos de México (ABM), asociación fundada en 1928 y como siempre será centro de atención porque a pesar de los riesgos internacionales y la propia problemática de nuestro país, hay que destacar que tenemos uno de los mejores sistemas bancarios en el mundo.

No es solo una apreciación, los datos lo indican. El índice de Capitalización (Icap) valora el riesgo de créditos, préstamos, entre otros, que se financian con recursos propios de cualquier banco. Si se considera que el negocio básico de la banca es colocar el dinero de los ahorradores e inversionistas, es decir, la intermediación con solicitantes de crédito, los indicadores de solidez miden la capacidad para regresar el dinero aún cuando algunos deudores no paguen o posterguen sus compromisos.

Al cierre del 2015 el Icap se ubico en el 14.96 por ciento, muy por encima del mínimo requerido por la autoridad regulatoria que es el ocho por ciento. Además, la infraestructura bancaria en México ha tenido un crecimiento importante.

El sistema bancario de México apoya el proceso de desarrollo y crecimiento económico. Una de las funciones más relevantes es movilizar el ahorro para financiar a empresas y familias. Para estar en capacidad de lograr el objetivo anterior, la banca necesita tener los productos financieros que satisfagan las necesidades de sus clientes. También necesita de una infraestructura adecuada para que a la mayoría de la población le sea fácil realizar sus operaciones financieras. Lo anterior plantea una dualidad de aspectos que no se pueden desasociar: producto y capacidad para operar el producto.

La evidencia apunta a que la infraestructura bancaria no es la precondición para el desarrollo regional. Para que existan más sucursales, cajeros y terminales punto de venta se necesita primero que exista en los municipios la infraestructura básica como drenaje, servicios de electricidad y telecomunicaciones. Además se necesita de una actividad económica que esté creando empleos y genere riqueza.

Lo anterior, contrasta con el argumento respecto de que el uso de los servicios financieros se ve limitado por la falta de infraestructura de los bancos, sobre todo en los estados y municipios más pobres de este país.

A diferencia de otros periodos de fuerte volatilidad como el actual, hoy la banca que opera en México no es un motivo de preocupación, al contrario, es una garantía para los inversionistas el saber que tenemos un sistema financiero estable.

Los datos comprueban esta fortaleza; en el 2015, el crédito creció alrededor de 15 por ciento con una morosidad menor a 3.0 por ciento. Es decir, el crédito en México está creciendo de una forma responsable y es una importante lección que hemos aprendido para no repetir errores del pasado, de nada sirve forzar una expansión cuando realmente se está dando. Además, está comprobado que no hace falta disponibilidad de crédito porque hay los recursos necesarios para hacer frente a las necesidades del país, si no en ocasiones es por falta de demanda a dichos recursos por diferentes situaciones que tenemos que arreglar como país, entre ellas la gran informalidad de nuestra economía.

Los nuevos retos y desafíos para la banca serán discutidos en la 79 Convención Bancaria y su nombre lo dice todo “México y su Banca: protagonistas en el nuevo orden económico internacional”. Sin duda, la experiencia de la banca en México tiene mucho que aportar ante las circunstancias internacionales.
*Economista e investigador asociado de la Fundef.

www.fundef.org.mx

jorge.sanchez@itam.mx

Twitter: @jorgeteilus