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Mi testamento

  • Rincón de la poesía: Francisco José Bernal

Quiero al pie de mi sepultura un árbol en cuyo tronco se
inscriba mi simple nombre.

Quiero en mi lápida una
leyenda que diga

“Nació a la eternidad”.

Quiero que me sepulten con la

vista hacia la aurora, no quiero que

mi cuerpo esté

frente al crepúsculo.

Desearía que en este último

momento, estuvieran todos mis seres queridos, y también,

aquéllos que no me quisieron, para decirles que siempre los amé.

Espero que este día sea

nublado, porque en mi vida los días más felices fueron los sombríos.

Mi vida ha quedado inconclusa pero mi amor y lo que intenté por

ustedes será eterno.

Les dejo lo más valioso, la vida que les dí, obra conjunta con Dios que les dio una bella alma y con mi esposa
querida, que los formó en sus entrañas.

Hagan de su vida, de esa vida que les fue dada, una entrega
cotidiana de amor a los demás.

Les dejo mi alegría para que la compartan siempre.

Les dejo mis más sentidas
lágrimas para aquellos que algún día lloren y también para aquellos que nunca tienen valor para llorar.

Les dejo mi humilde

arrepentimiento para aquéllos que nunca reconozcan el error.

Les dejo mi corazón para que lo
repartan entre aquellos que sufren la soledad.

Les dejo mi entusiasmo para
aquellos que caigan en el desaliento.

Les dejo mis sueños e
ilusiones que no pude convertir en

realidades para que los
dispersen en el mar.

Ustedes son ahora mi nueva vida, soy yo en otro tiempo, en otro

lugar, en otro cuerpo.

Son ustedes mi yo en el tiempo nuevo.

Ahora toca a ustedes
trazar vuestro destino.

Los abrazo y les pido perdón

por este humilde testamento.