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Migrantes, hipócritas y ricos

  • Pedro Peñaloza

1. El fondo de la crisis. El grotesco Trump ha desatado una ofensiva contra los migrantes y refugiados de algunos países, incluido México, seguramente no sabe que la fenomenología de ambas manifestaciones tiene raíces estructurales y que hoy tienden a expandirse, por lo cual sus decretos y odios se enfrentaran a variables que su Gobierno no podrá controlar.

El reciente informe de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), Tendencias laborales y sociales 2017, informa que “la situación laboral en países emergentes y en desarrollo es cada vez más precaria y desde 2009 ha aumentado la cantidad de personas que deciden emigrar para buscar oportunidades en otros países”.

La peor situación, continua el informe, “se vive en los países del África subsahariana, donde 32 por ciento de la población quiere abandonar su patria. En Latinoamérica y el Caribe alcanza 30 por ciento, mientras en el norte de África es el 27 por ciento”. El texto destaca que la cifra de migrantes seguirá creciendo en los próximos diez años y los principales motivos para querer migrar son “la pobreza, las guerras civiles o la persecución”.

Asimismo, el director general de la OIT, afirma que además los trabajos informales e inseguros “evitan salir de la pobreza”. Y subraya que, “es una paradoja que en tiempos en que la migración tendría sentido desde lo económico, los obstáculos políticos y sociales sean cada vez más altos”. Ese es el contexto.

2. México: el gendarme del sur. La añeja doble moral que subsiste en la clase política dominante se exhibe cuando analizamos el papel que juega el Gobierno mexicano ante los migrantes centroamericanos. Veamos: “en los dos últimos años superó a su vecino del norte en expulsiones. En 2016 EU deportó a 96 mil migrantes, frente a los 147 mil de México (29.6 guatemaltecos, 27.5 hondureños, 15.4 salvadoreños), a un ritmo de 293 diarios” (El País, 7/feb/17, p.5).

Cada año transitan por México 400 mil personas, principalmente centroamericanos, con menos de 60 dólares en el bolsillo, que participan en un éxodo silencioso que huye de la violencia. Y aquí son expulsados y criminalizados, una muestra de ello son las declaraciones del alcalde de Tapachula quien los acusó de estar detrás de los asaltos, “Tapachula está contaminada por los extranjeros”, dijo el funcionario.

3. Libertad de ganancia y tránsito de capitales. Los 47 bancos que operan en el país, en su mayoría subsidiarios de instituciones extranjeras, obtuvieron a noviembre de 2016 utilidades por 97 mil 800 millones de pesos, monto superior en 8.1 por ciento a lo alcanzado en el mismo lapso del año anterior, 90 mil 500 millones de pesos. Este importante incremento de las ganancias bancarias contrasta con el marginal crecimiento de la economía mexicana (La Jornada, 4/I/17, p.18)

Así,mientras la fuerza de trabajo de los migrantes es restringida y perseguida, la riqueza monetaria no tiene obstáculos para traspasar fronteras. Datos: en un año salieron de México 48 mil millones de dólares generados por actividades ilícitas, que equivale a 55 por ciento de la deuda externa del gobierno y que colocó al país a la cabeza de América Latina y el Caribe en la transferencia de ese tipo de fondos, revela la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (La Jornada, 5/2/17, p.16).

Epilogo. Es más que evidente que las disputas de hoy son ruidosos escarceos por la hegemonía de las ganancias en sus expresiones nacionalistas o globalizadas, donde los que menos importan son los trabajadores migrantes. No más.
pedropenaloza@yahoo.com

@pedro_penaloz