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Mira que cosa más linda es Río de Janeiro / Snob / Óscar Valdemar

  • Snob: Oscar Valdemar

¡Qué cosa más linda pero más linda de verdad! Todo un descubrimiento ha sido conocer esa hermosa ciudad brasileña llamada Río de Janeiro. Si Brasil de por sí, es un paraíso aparte, considero que Rio se lleva las palmas por tan exuberante belleza en todo sentido. Después de visitar Sao Paulo, una visita obligada en Brasil es sin duda Río, un vuelo de aproximadamente una hora te adentrará en un universo aparte, el carioca. Como les comentaba en una edición anterior, cuando les compartí sobre Sao Paulo, el consejo más valioso que les puedo dar es el de volar con LAN/TAM, en el caso de vuelos internos. Recuerden también estar muy atentos sobre el aeropuerto de salida, ya que en nuestro caso el vuelo local hacia Río salió de Congonhas y el tráfico en Sao Paulo es muy pesado, tanto o peor que el de la Ciudad de México, a pesar de que pedimos un Uber a tiempo, el tráfico y las pláticas con el conductor que emocionado nos ponía música y contaba sobre la ciudad nos pusieron un poquito nerviosos sobre si llegábamos o perdíamos el vuelo, en estos casos es cuando agradeces sobremanera el contar con el apoyo y servicio de la aerolínea, que en el caso de TAM fue espectacular y de verdad que merece mención aparte. Otro tip que había olvidado darles es que si tienen línea telefónica con el señor Slim, contraten el servicio de viajero internacional, ya que en el sur del continente existe una filial y por ende el servicio es casi como estar en nuestro país, hay paquetes desde 200 pesos, yo en total pagué como 400 y tuve llamadas e internet durante todo el viaje, con ello aseguras pedir el Uber, rutas en Google Maps y ¡Obvio subir tu selfies a redes sociales todo el tiempo! Una vez arriba del avión, nuestras almas descansaron después de correr por todo el aeropuerto con maletas. Pasado un rato, comenzamos a ver por las ventanillas esos magníficos escenarios de mar encontrado con rocas y colinas que parecieran haber sido trazados por un artista surreal. En Río de Janeiro el ambiente es increíble, la gente es más sonriente que en Sao Paulo, y bueno, es normal, eso sucede en casi todos los destinos de playa. Elegimos hospedarnos en Grand Sheraton Rio Hotel & Resort, ubicado en São Conrado por la magnífica ubicación con la que cuenta. El hotel es increíble, con todo ese lujo y comodidad desde el lobby y hasta cada una de las habitaciones. Una encrucijada era el salir del hotel a conocer Río por lo cómodo y tantas cosas que podíamos hacer ahí. Para empezar, cuenta con un restaurante y albercas frente al mar, con cocina local, les recomiendo mucho probar todo lo que lleve “palmitos” ya que es oriundo; en este restaurante llamado “Casa da Cachaça” que solía ser la vivienda de un viejo pescador antes de que construyeran el hotel, comerás delicioso con una cerveza Brahma mientras disfrutas de Río frente a ti y uno que otro mono tití baja a saludarte. La alberca cuenta con temperatura regulada, así que podrás darte un chapuzón en cualquier momento; recuerda que en el sur del continente las estaciones ocurren contrarias a cómo las vivimos en México, es decir, mientras nosotros tenemos el invierno ellos están en primavera. Cabe destacar que, antes del viaje me descargue el álbum de Eugenia León titulado “Agua de beber”, esto porque tuve a bien de platicar con Eugenia justo cuando sacó el disco y me contó de porque decidió realizar un material que rindiera tributo al bossa nova; de tal suerte que, este fue el disco del viaje y coincidí con Eugenia, me di cuenta que, efectivamente Río es una ciudad que cuenta con una inspiración viva que te envuelve desde que llegas, repentinamente te das cuenta que estás viviendo esa letra cadenciosa plasmada hace varias décadas atrás como lo es “Corcovado” cuando menciona que desde tu ventana logras ver al “Cristo Redentor”, y así nos sucedió pues desde nuestras habitaciones en podíamos ver esta nueva maravilla del mundo. No dudes en quedarte una noche en el hotel, abrir una botella de vino y observar las luces de la ciudad desde tu habitación, ordenar algo de cenar y poner esa música hermosa que se fundirá en un recuerdo indeleble. Uno de los momentos más reconfortantes que viene a mi mente ahora que escribo sobre Río, es el amanecer desde mi habitación con el sonido del mar, un arrullo hermoso mientras va saliendo el sol que se confunde con un sueño verdadero, es indescriptible. Desde el hotel podrás tomar un transporte hacia las playas, todo es muy sencillo en Río debido a su gente, todos son amables y quieren mucho a los mexicanos, no hubo un sólo día que no nos dieran algo especial por ser mexicanos ¡Hasta fotos nos tomaban! Caminar por las playas icónicas de Brasil es mágico, con esos pisos entramados distintivos que al elevar la vista te hacen sentir que este mundo es perfecto… hasta que ves esos cuerpazos tomando el sol y juras jamás volver a comer enchiladas; pero no importa, todos son superamables y amigables, no tardarás mucho en hacer nuevos amigos ¡Por experiencia te lo digo! Por supuesto que Ipanema y Copacabana son dos de las playas que debes conocer para tomarte la selfie. Adéntrate en el barrio de Ipanema y topate con muchas tiendas locales que ofrecen ropa y zapatos en su estilo peculiar. No te cansarás de caminar por Río. Visitas obligadas también son las de El Corcovado y el Pan de Azúcar. Para el primero te recomiendo tomar un taxi desde cualquier punto, son muy baratos y confiables siempre y cuando cheques bien que el taxímetro funciona y comience en cinco reales. Llegarás al pie de la cuesta donde podrás tomar un trenecito, el cual se superllena, o bien hay otros transportes ahí tipo vagoneta que te cobran exactamente lo mismo por subirte y bajarte. La entrada ya a la cúspide podrás pagarla con tarjeta de crédito si gustas. Ve con tiempo pues tardarás mínimo una hora y media o dos en todo el proceso de subir y las filas. La espera se ve coronada con esa vista magnífica de Río de Janeiro, en mi caso, estuve durante el atardecer y fue espectacular realmente. Aquí encontrarás tiendas para comprar los souvenirs, te recomiendo comprar ahí ya que el precio es bueno a comparación de otros puntos de la ciudad. Para el “Pan de Azúcar”, igual pides un taxi, pagas tu entrada al teleférico y en unos minutos tendrás otro ángulo igualmente hermoso de Río, aquí podrás tomarte un cafecito o comer un snack mientras disfrutas de la vista. La fiesta por supuesto que es algo icónico en Río, tuve la suerte de que una amiga brasileña que conocí en Estados Unidos estuviera visitando a su familia en Río, nos fuimos a una fiesta playera en Leme con muchas caipirinhas y música en vivo ¡Ambientazo! Para el “monchis” nos fuimos a comer unas tortas o bueno, sándwiches, típicos en un lugar llamado “Cervantes” ¡Deliciosos! Otro lugar espectacular para cenar es L´Etoile, ubicado en el top del Sheraton, abre sólo para cenas y es extraordinario. Sirven platillos fusión entre franceses y brasileños, es decir, las clásicas recetas galas pero hechas con ingredientes locales y toques especiales. La cocina de mar es deliciosa, los palmitos al témpura ¡Para chuparse los dedos! Así como los pulpos, el cordero, en fin. Puedes pedir el menú de degustación que es muy vasto, nos sirvieron siete, sí, siete platillos abundantes. El menú se acompaña con vinos locales, cosa sorprendente ya que no te imaginas que en Brasil la producción de vinos vaya en aumento y sobre todo en cuestión de calidad son maravillosos, especialmente los espumosos. Encontrarás mucha piña y mango en los platillos con lo cual dan un toque agridulce pero muy balanceado que hace a tu paladar adicto, literalmente. Esto es sólo la mitad de lo que vivirás en Río de Janeiro, un sitio mágico y de ensueño donde te enamoras para siempre.