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Mireille Roccatti

  • Mireille Roccatti

Elecciones, rutas y retos

«initiumsapientiae, cognitio sui ipsius»*

En el proceso electoral de este año, en las cuatro principales fuerzas políticas nacionales: PRI; PAN, MORENA y PRD, habrá un reacomodo en las 12 entidades que definirá las posiciones en la línea de arranque de la pista de la carrera para la sucesión presidencial del 2018. Se definirá también la fortaleza o debilitamiento del PRI, el tamaño de la crisis dentro del PRD, la verdadera expansión y arrastre de Morena y, la unidad o división dentro del PAN. Los tres partidos con diferente estrategia y con diversa hoja de ruta, velan armas para para la contienda del 2018.

En realidad el apresuramiento, el adelantamiento de los tiempos y los procesos, obedece más a premuras incoherentes e ilógicas a las que hace eco un sector de la comentocracia que buscan, unos dar por terminada la vigencia del actual régimen y otros por posicionar a sus candidatos y desde luego no faltan quienes buscan ambas. Estimo que se equivocan. El Gobierno no acabara antes y el tiempo desgastara a los adelantados, que desde hoy se exponen a las críticas, sin obviar que pueden algunos construir o en su caso fortalecer o arruinar candidaturas, como sería la situación del más apresurado, que lleva ya más de tres lustros en campaña.

El tiempo habrá de trascurrir, los procesos electorales previos a la campaña presidencial pueden descarrilar o quizá de ser el caso, fortalecer candidaturas, pero fuera de esas premuras, en general, la sociedad está en estos momentos ocupada en otros temas. Y seria válido recordar la melodía de Jose Alfredo, “no hay que llegar primero, sino hay que saber llegar”.

En el caso del PRI testimoniamos la recuperación de la liturgia, las asambleas con los sectores: campesino, popular y obrero, pero sobre todo la disciplina al “jefe nato el partido. El seleccionado en un ejercicio de pragmatismo y oficio político, es el “Zoon Politikon” más completo de la baraja actual de políticos del país.

La ruta y los retos de Manlio Fabio, son claros, ganar y entregar resultados favorables en los comicios por venir, cohesionar al partido, convencer de su lealtad al presidente, encontrar sustento ideológico al discurso priista.

En el caso del PAN, recién terminó su proceso de renovación y el triunfo del joven y brillante, Ricardo Anaya, fue la confirmación de lo esperado, “crónica de un triunfo anunciado”. La apabullante votación en su favor, confirmó con la contraparte de la magra votación del contrincante que los equilibrios al interior del PAN, han cambiado, sobre todo para quienes no entienden que su tiempo ya pasó, que su presidencia del partido y de México culminó y, los saldos, no les son favorables. La ruta y el reto inmediato es lograr que las rencillas internas y las diferencias al interior, se puedan procesar civilizadamente y con oficio político. Si la cordura y la razón imperan, el PAN podría recuperar espacios y votaciones. Su historia, sus valores y sus convicciones le hacen bien a México.

La situación del PRD, es quizá más complicada. El partido se percibe desfondado. Los fundadores y primeros dirigentes lo han abandonado. La guerra fratricida al interior, junto con el agotamiento del esquema de “tribus” como mecanismo de compartición del poder lo tiene al borde de la extinción. Su ruta y sus retos, implican una recomposición al interior, un dialogo serio y racional con todas las fuerzas progresistas es un imperativo. Recuperar fuerza electoral es su más ingente reto.

Las alianzas con la derecha, sólo hará penetrar más profundamente la estaca en el corazón. El tema no es menor, al País, le conviene y necesita una izquierda inteligente, moderna y protagonista.      

*«El comienzo de la sabiduría es el conocimiento de uno mismo»