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Molly | La cuadratura del círculo | Enrique Pardo Genis

  • Cuadratura: Enrique pardo Genis

“Tú tienes tu decisión, ellos eligen si rompen su corazón o no, porque es de ellos”

Lars Uwe

Comienza 2016 como un lienzo en blanco, solo esperando que pintemos en él nuevas experiencias. Sí, pero no sin tomar en cuenta todas las líneas trazadas en 2015, ni los años anteriores, pues de no hacerlo no solo soltaríamos los malos trazos, sino también las pinceladas acertadas, las perfectas, las que nos causaron alegrías y nos dibujaron una sonrisa. Todas las experiencias que tenemos a lo largo de la línea de nuestra vida, sean buenas o malas, nos hacen ser quienes somos hoy. Si bien es cierto que somos nosotros quienes tomamos nuestras propias decisiones, también es verdad que muchos escenarios y situaciones que nos suceden no son escogidos y escogidas por nosotros; no obstante, sí somos nosotros quienes elegimos superarlas o dejar que nos carcoman.

El último trimestre de 2015 me fue especialmente atípico y complicado. Y no se trata de entrar en detalle, pero sí cabe mencionarlo por el tema de esta columna… Molly. Pues yo pensaba, y aún lo contemplo, hacerme un tatuaje en la pantorrilla; y nada más comentarlo, muchas recomendaciones llegaron a mí. Entre ellas, me hablaron de Molly, a quien incluso ya entrevistaron los del Canal Once. Mentiría si le dijera que me llamó la atención su trabajo, pues en realidad fue la ruptura que ella hizo con su entorno y la aceptación y convivencia que logró con él y viceversa; es decir, su entorno con ella. Para ser más claro, me llamo la atención lo que Molly trae en la cabeza, o tal vez era lo que la entrevista de la televisora del poli reflejaba. Y ¿sabe qué? Solo había una manera de averiguarlo… conociéndola.

Así que la contacté y nos encontramos en un café. Ahora lo digo como si hubiera sido cosa de una llamada, quedar y ya está, pero obvio no fue así. Ella es más delgada y más alta de lo que imaginaba, y pronto noté que también era muy temperamental; ese justamente es uno de los rasgos que la identifican como artista, aunque hasta ese momento no lo había descifrado.

Molly es una artista que plasma su arte en la piel, y no es así porque yo lo diga o ella me lo cuente; es más, ni siquiera es porque sus tatuajes sean buenos o sean malos, sino simplemente porque ella así lo decidió.

Molly es su nombre artístico, y Cynthia Cuevas el que aparece en su acta de nacimiento. Creció en Tula, Hidalgo, y se crió entre puros niños. A sus nueve años llegó a la Ciudad de México, y como es de esperarse ante el frenesí que significa este lugar, le costó mucho adaptarse al ritmo. Desde muy chiquita Molly se refugió en el dibujo, aunque no a manera de escape, pues ella no tenía de qué escapar. Al pasar el tiempo se buscó su propia identidad. “Pasé por todas las etapas posibles; fui hippie, patinaba, grafiteaba pura estupidez, ni siquiera era buena… fui rasta, con mi bandera de Jamaica” confesó en exclusiva para El Sol de México.

Fue a sus 17 años cuando comenzó a tatuar, aunque a manera de distracción. “Ya dedicándome a esto, jamás me imagine vivir de ello. O sea, yo pensé que era como un hobbie, un pasatiempo”.

Al mes de tomar por primera vez una máquina para tatuar, Molly realizó su primer tatuaje, y gracias a su convivencia con músicos encontró lienzos dónde practicar. Tiempo después trabajó en Monster, en Coyoacán, y después llegó a Gallery Tattoo, que es donde ella considera que se curtió más.

Molly además estudió Comunicación Visual y tenía la intensión de estudiar una maestría de un año en Barcelona, España, pero tomo la decisión de dejarla y entrar a Estudio 184. “Yo tatuaba lo que me pedían. Me decían ‘quiero esto’ y pues quiere eso ¿no?” Así lo veía ella en sus inicios, pues no se definía ella misma como artista; de hecho, no le fue fácil definirse ni siquiera como tatuadora, pues como era de esperarse tuvo que enfrentar la presión social, comenzando con su familia, que descalificaba su trabajo. Así, hace cuatro años aproximadamente llegó a un curso de coaching de vida, el cual le dio una dirección.

“Yo recuerdo un antes y un después de ese curso porque a mí me daba miedo todo. Y de la nada dije: quiero tatuar, quiero echarle ganas y me vale lo que piensen de mí. Yo soy yo, y yo voy a poner una huella en lo que yo quiero hacer. No me importa no encajar con el perfil del tatuador; no me importa no hablar como los tatuadores o ser mal hablada; no me importa encajar en nada. Yo solo quiero decir que tengo algo para aportar, que tengo ideas, que tengo toda la pasión y todas las ganas para darle algo a la gente”.

Entonces Molly tomó sus maletas y decidió encontrase con Lars Uwe, su tatuador favorito, mejor conocido como “Lus Lips”, quien vive en Berlín, Alemania, y a quien ella sigue desde hace más de 10 años. El viaje fue largo, pero lo consiguió y lo mejor de todo es que hubo química entre los dos. Lars le leyó las cartas y la mano, pero también cuestionó su trabajo y la llamó prostituta: “Tú no eres artista. Tú prostituyes tu trabajo. Haces lo que la gente te dice por dinero.” Recuerda Molly. Pero también recuerda que es la forma que tuvo el alemán para abrirle los ojos y hacerle ver que no solo era una tatuadora, sino alguien que tenía una propuesta que dar y manifestar.

Cabe mencionar que es muy fácil imaginarse las escenas en el modo que Molly las cuenta. A ratos las veía y me olvidaba del café. Justo en esos momentos recordaba uno de sus correos en el que me decía: “La entrevista no durará 20 minutos”, como yo lo había pronosticado.

Bueno, tal fue el impacto que Lars y el viaje a Berlín causaron en la vida de Molly, que al llegar a México cambió su modo de trabajo de tajo, y hoy en día realiza sus propios diseños, e ideas de sus clientes que pueda plasmar en su estilo.

“Yo lo único que les pido a los clientes, en lo que soy un poco más rigurosa, es: no me mandes fotos de tatuaje, solo explícame tu idea, el tamaño y dónde lo quieres. Es lo único que tienen que explicar.

Ya si quieren compartirme algo íntimo de “esto significa esto”, como abrirse ante mí, está súper chido”.

Viva la vida y sea feliz.

Correo: kikenis@yahoo.fr

Twitter: @EnriqueParGen

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