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Mover a Proméxico

  • Alejandro Díaz

  • Alejandro Díaz

Modifico el lema presidencial -en una forma menos injuriosa que la que ha circulado en redes sociales- para hablar del organismo que puede ser tabla de salvación para el país. Si durante la campaña presidencial del señor Trump, México fue blanco de sus señalamientos y amenazas, con el triunfo continúa diciendo lo mismo. Sigue hablando de deportar millones de indocumentados y modificar o anular el Tratado de Libre Comercio (TLC).

Si bien Proméxico difícilmente podrá hacer algo por los amenazados de expulsión, sí puede ayudar si el TLC deja de ser el motor económico de México. Sabemos que tanto el Gobierno federal como los empresarios van a buscar la forma de evitar alteraciones graves al TLC, y más que sea cancelado. Pero no es seguro que tengan éxito, ni siquiera parcial. La determinación de un gobernante que se siente todopoderoso será muy difícil de modificar, ni porque también sufrirá la economía de su país.

La industria y la agricultura mexicanos se han desarrollado a niveles impensables hace 20 años, y en general las economías de los tres países del TLC se han beneficiado. Pero en este proceso hay ganadores y perdedores dentro de cada país. En EUA ganan los grandes agricultores y pierden los obreros del Medio Oeste (aunque éstos pierden también ante China), en México ganan los agricultores de hortalizas, flores, frutos y moras al tiempo que se deja de sembrar arroz y otros granos.

Si dentro de dos meses las directrices del Sr. Trump se hacen efectivas, las exportaciones mexicanas a EUA serán detenidas. Sin importar lo que diga el TLC ni lo que su Congreso discuta, una orden Presidencial cierra la frontera, aunque después se abra temporalmente. Ya lo hicieron con el ataque a las Torres Gemelas en 2003 y se puede repetir.

En ese caso lo de menos serán las filas de camiones y furgones en la frontera. Aunque lleguen a ser de cientos de kilómetros, no se comparará con el caos al interior de México (y a la escasez que habrá en EUA). En nuestro país fábricas e invernaderos pararán, transportistas quedarán sin quehacer y el desempleo cundirá.

El único paliativo que México tiene a su alcance en estos momentos es encontrar clientes que aprovechen nuestra capacidad exportadora, y ahí es donde Proméxico debe contribuir importantemente utilizando su fuerza promotora. Si en forma tradicional hemos exportado principalmente a EUA (a principios del siglo XX le vendíamos el 60 por ciento de las exportaciones, y a finales del mismo el 90 por ciento), ahora tenemos que llegar a nuevos mercados. Es más difícil enviar por barco que por camión, son más días de tránsito y de cuentas por cobrar, pero es lo que mantendrá trabajando la planta productiva.

Tenemos que hacer que Proméxico se mueva para que abra nuevos mercados, encuentre clientes y mantenga ventas. Además del desarrollo del mercado interno, es la única tabla de salvación. Si finalmente no se cambia el TLC, de cualquier modo este esfuerzo mejorará la economía nacional y dependeremos menos del comercio con nuestros vecinos.

daaiadpd@hotmail.com