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“Movimientos no violentos en el mundo, no pueden inhumanizarnos: ¡No han podido callarnos!” / Un Cuarto propio / Lucía Raphael

  • Lucía Raphael

Parte III

Siguiendo con el artículo de Georges Lakey sobre las estrategias que propone frente a los actos recientes de terrorismo en Bélgica. Y siguiendo también con el interés de comprender como el análisis que el académico norteamericano hace a través de las ocho estrategias no violentas para la solución de conflictos violentos, involucra ¡Más que directamente a la participación ciudadana! para cambiar las lógicas de poder que están no solo permitiendo, sino provocando esta escalada de violencia en el planeta, implica la participación comprometida, implica el conocimiento de las estrategias, de la teoría que se encuentra detrás de ellas, implica no permitir que se instale la inercia que provoca el sistema dominante, este que nos lleva a los ciudadanos de a pie a irnos, a diluirnos en tanto actores de la vida nacional, en tanto voluntades que legitiman o no un Estado. Están logrando que lo olvidemos, no podemos permitirlo, no podemos dejar solo a los Estados la solución de conflictos por más armados, por más terroristas por más ilógicos. Entender, por otro lado, que no se trata de una lógica que trabaje a través de una perspectiva bélica, como lo explica el teórico de los “movimientos no violentos” Gene Sharp, como lo comparte Patricia Sánchez en sus apuntes de la maestría: “Una investigación realizada por Maria J. Stephan y Erica Chenoweth, develó que las campañas no violentas habían tenido un porcentaje de éxito del 53 por ciento de las veces, mientras que el uso de la resistencia violenta lo había logrado solo en el 26 por ciento de los casos”.

No se trata, pues, de ponerse al tú por tú o con Sansón a las patadas. En el caso de México, no se trata de ir a buscar a los narcos, a los “Zs” o a los defraudadores fiscales y corruptos y combatirlos con metralla. Se trata de regresar a la ciudadanía su fuerza de consciencia y de número, se trata de utilizar las herramientas que los movimientos ciudadanos reales nos dan, se trata de explotar las redes, los medios; se trata de recuperar la soberanía o, más bien, de crear otra forma de ejercerla. Cabe recordar que una “acción no violenta”: “No tiene nada que ver con la pasividad, sumisión o cobardía, es un medio de conducción de conflictos que puede ser muy poderoso, pero diferente de cualquier clase de violencia. Es una técnica de lucha que involucra el uso de psicología social, económica, que equilibra el poder político en los conflictos. No depende del concepto de que la gente es inherentemente buena. Es una lucha de gente ordinaria, no solo pacifistas o santos. No requiere principios, estándares, o un alto grado de intereses compartidos o sentimientos de cercanía entre las partes. Es un fenómeno tanto del éste como del oeste. No hay ninguna suposición de que el oponente no usará la violencia. De hecho, la técnica es capaz de operar contra la violencia.

¿Qué es lo que está pasando en Francia hoy, en el centro de la ciudad luz, en la “Place de la Republique”, en donde hace unos meses, los franceses de pie fueron golpeados y muchos asesinados por la fuerza cobarde de un movimiento terrorista, hecho a la medida del sistema despersonalizado, militarizado, patriarcal, capitalista e igualmente cobarde que define las políticas de Estado de occidente? Hoy les #Nuitdebouts (las noches en pie) se levanta frente a la crisis económica, que desde mi punto de vista tiene mucho que ver con la crisis que ha desatado la violencia terrorista en aquellos países. Como lo comparte Amador Fernández-Savater, el trabajo de las juventudes marginadas, de aquellos en pie de guerra frente a una nueva batería de leyes laborales y económicas que precariza más la vida de los jóvenes, es la gota que derramó el vaso de agua. Hay algo que toca retomar para México de este nuevo movimiento, frente a la injusticia (frente a la que sea): y es que han entendido que es solo: “elaborando el malestar en claves políticas de emancipación (colectivas, igualitarias, abiertas e incluyentes) que se puede disputar el terreno (frente a la extrema derecha). La politización del malestar es el mejor antídoto contra su instrumentalización por parte de aquellos que quieren encontrar chivos expiatorios entre la gente de abajo”.

Las estrategias de Lakey van en el mismo sentido, romper con la marginalización, apropiarse de los medios… El M15 en España, lo hizo a través del whatsapp, del Facebook, de la re-invención de lenguajes, de la comprensión de propuestas filosóficas actuales que tienen que ver con, por ejemplo, reconocer la importancia de los afectos y la horizontalidad, la apertura a la escucha, la creatividad. En México, las feministas convocan a una marcha contra la violencia feminicida a nivel nacional el próximo 24 de abril. Escuchemos, abrevemos de lo hecho allende; re-inventemos nuestras formas de manifestar nuestra inconformidad, si es necesario, mantengámonos “en pie la noche entera”. Desechemos los discursos que quedaron atrapados en el pasado. La diversidad sirve para eso, nadie piensa que lo que pasa “allá” es mejor o peor, el otro; los otros; las otras (y me refiero a perspectivas teóricas, activismos diversos, movimientos nuevos…) nos ponen frente al espejo de nuestra propia capacidad o incapacidad de “hacer” frente a las cosas y situaciones. Lo que ya no podemos es seguir permitiendo que nos asimilen a borregos de inmensas manadas pasivas, hasta la in-humanización y eso puede ocurrir también en el discurso si no evoluciona junto con las realidades.
* Escritora e

Investigadora IIJ – UNAM

learapha@gmail.com

@LUCIARAPHAEL11