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¡Muérdete la lengua! / María Marín

  • Mujer sin límites: María Marín

Una de la situaciones que más deteriora una relación amorosa son las discusiones, incluso, muchos consejeros matrimoniales aseguran que lo que determinará si una pareja permanecerá juntos es la forma en que manejen sus conflictos. Si deseas tener una relación duradera, ¡cuida tu lengua! Hay ciertas expresiones que nunca deben salir de tu boca, y menos en medio de
una pelea.

1. Usar sobrenombres: Lo más común, cuando carecemos de argumentos en una pelea, es buscar algún sobrenombre ofensivo: “estúpido”, “anormal”, “retrasado metal”, “desgraciado”, “ignorante”, “idiota” u otros más ofensivos que no puedo escribir aquí. Las palabras son como clavos, después que se disparan al alma, aunque luego los quieras sacar con una disculpa, siempre dejan su huella.

2. Mandar a callar: “¡cállate la boca!”. Esta orden, no importa de quien venga es sumamente ofensiva porque le estas prohibiendo la oportunidad a expresar su opinión y su sentir, un derecho que todo ser humano atesora. Cuando mandas a callar a tu pareja, lo último que hará será enmudecer, por el contrario, solo  echarás más leña al fuego.

3. Sacar a relucir a la familia – no se te ocurra en medio de una pelea involucrar a la familia de tu pareja con comentario ofensivos: “eres igualito de insoportable que tu mamá, de tal palo tal astilla”, “eres tan borracho como tu padre”. Traer a relucir a la familia en una pelea es ofensivo. Todos sabemos lo que duele que se metan con las personas que más queremos. Además, la familia de tu pareja no tienen velas en ese entierro.

4.- Amenazas: “me voy a largar”, “quiero el divorcio”, “me voy a llevar a los niños y no los vas a volver a ver nunca”. Estas son algunas amenazas que usan muchos cuando quieren asustar a su pareja y ganar el control del debate. A menos que no estés listo para cumplir esta amenaza, no la hagas porque creas inseguridad y desconfianza en tu pareja, y esto deteriora en gran manera la relación.

Es fácil perder el control y tener ganas de estrangular a tu amorcito en un momento de cólera, pero cuando llega una riña, en vez de insultar, tienes que aprender a “morderte la lengua” y no decir algo que puede perjudicar tu relación
para siempre.

Esta columna es un extracto del nuevo libro de María Marín: “El Empujoncito Para El Amor”. www.MariaMarin.com