imagotipo

Muestra del talento musical mexicano

  • Entre Piernas y Telones : Hugo Hernández

En México, el teatro musical tiene un capítulo pendiente. O al menos semipendiente: el de las obras originales.

Cierto es que hay y ha habido más de un gran éxito en cartelera; y también es cierto que hay y ha habido muchos intentos, de todos los colores y sabores, como en todos los ámbitos: buenos, malos, medianos, chiquitos, grandotes…

En este panorama destaca el nombre de una mujer que pian pianito (nunca mejor aplicado), se ha mantenido vigente y activa desde hace cuatro décadas: Olga Cassab.

Si mal no recuerdo, conocí su trabajo en 1987 con el musical Malinche, que tuvo una fugaz temporada en el hoy desaparecido Premier, al sur de la ciudad. Sin embargo, el poco éxito comercial no impidió apreciar el talento de Olga, quien desde entonces ha estado presente en los escenarios.

Entre los títulos que vi y que me permitieron seguir gozando del talento de Olga me vienen a la mente El príncipe feliz, Sherezada y
La isla del tesoro.

Hago este recuento porque el jueves pasado me invitaron a ver Desde el diván, obra escrita (texto y música) y dirigida por Olga Cassab.

No fue una sorpresa, porque como he dicho conozco su trabajo, pero sí lo fue en el sentido de encontrarme con una joyita escénica que se presenta todos los jueves en el minúsculo espacio del Foro de la diversidad.

Desde el diván cuenta la vida de cuatro, o más bien cinco personajes, que tratan de dar respuesta a una pregunta que seguramente ha rondado por la cabeza de todo mundo en más de una ocasión: ¿puede uno sentirse solo en medio de la multitud?
LA TRAMA DE LA PUESTA EN ESCENA ES SENCILLA:

Mariana y Raúl se conocen de manera singular en un bar. Ambos, entes solitarios por diferentes razones, deciden comenzar una relación sin (paradójicamente) dejar de sentirse solos. Se suman otros dos personajes: Lorena, enamorada de su mejor amigo y el siquiatra que trata de “aligerar” los problemas de Mariana.

El quinto personaje en cuestión es el oyente de las cuitas de los otros personajes: el cantinero-pianista del bar que frecuentan, y que obviamente los escucha, como un terapeuta, pero no opina (muy buena la idea de que ese personaje sea el mismo músico del montaje, y mejor aún que sea la misma Olga quien le dé vida).

Esta historia se cuenta en pequeñas escenas, buena parte de ellas rematadas por canciones, que se van hilvanando hasta un final poco previsible.

Otro motivo de elogio para esta puesta en escena es la producción de la compañía Árbol de naranjas, que sin duda logra con esta puesta dar un paso muy sólido en su joven pero promisoria trayectoria.

Aplausos, obviamente, para el talentoso y joven elenco integrado por Sofía Silva, Rodrigo Sáinz, Joyce Yeo y Jesús Cassab, quienes tienen muy buenas voces y desempeño actoral.

Finalmente quiero volver al principio para subrayar la tarea pendiente que los compositores de este país tienen con el teatro musical. Aquí, que contamos con tantos y tan buenos maestros en el terreno musical, se esperaría que el teatro fuera un gran escaparate para esos talentos.

Por ello, es mayor el mérito y la constancia de Olga Cassab. Felicidades a ella y a Árbol de
Naranjas.

Desde el diván se presentará hasta el 27 de julio en el Foro de la diversidad, ubicado en la calle de Colima 267, en la colonia Roma los jueves a las 20:30 horas. Los boletos se pueden adquirir directamente en el teatro o a través de Boletia.