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Mujeres en busca de Sexo

  • Mujeres en busca de sexo / Celia Gomez Ramos

“Ningún deber es más subestimado por las mujeres que el deber de ser felices”.

Graciela Hierro

 

  • El sello propio
  • Celia Gomez Ramos

 

Existen frases que identifican a las personas. Como periodista normalmente captas el detalle, y aunque no sea tan bueno esto, catalogas a los individuos o los recuerdas a partir de frases o algunas características estupendas y/o extrañas en ellos.

Así, por ejemplo, Mario Bellatin, el escritor que ama escribir pero también padece al escribir; el que siempre dice que hay que pensar, pero que el que piensa pierde a la hora de escribir. De él me encanta su sarcasmo y el que siempre saca de centro, pues nunca mira el lado cotidiano de las cosas.

Han dicho de Juan Villoro que es el escritor que siempre quiso ser futbolista.En lo personal, me gusta más un detalle que noté en un ciclo de charlas que organizó sobre Amado Nervo; que cuando tocan boleros él solo mueve uno de los dedos de la mano izquierda, el índice, para llevar el ritmo. Recuerdo que así ocurrió en “Este libro en que laten las orgías”, una serie de conferencias que dio en el Colegio Nacional. Para que lo sepan, en el Colegio Nacional interpretaron boleros.

Está también, Julio Villanueva Chang, el editor de editores, y que si ironía fuera, es el editor que no tiene quien lo edite. Es el que quiere viajar a China para perderse un tiempo, por tanto trabajo que tiene, y recuperar en algo a sus ancestros; planea y planea, pero nunca tiene tiempo.

Emprendo esta cartografía mínima de alguna manera, con gente fundamental para mí en el ámbito profesional. Luego de hacerlo descubro, que los tres son varones. Bueno…

Hablemos de mis amigos y una reunión de hace unos días, en que comencé a preguntar a algunos, cuáles eran las frases que siempre repetían. Con dos de ellos me reúno seguido, así que ellos saben perfectamente la frase por la que los identifico.

Mary suele decir: Me puede encantar. Y su marido, Abraham: Pues por eso. Ambos son divertidísimos, aunque cada frase va perfectamente ligada a como los conocen, a la primera le dicen: La maraquita, y pienso que no necesito explicarlo. Mientras a él le llaman también: Picochulótl, aunque no tendría realmente que ver con él que siempre busca estar de acuerdo con los otros, todo avanza para allá. Este nombre se lo dieron porque un gandul puso un día su motocicleta justo atrás de su camioneta para que la tirara al moverse y al momento extorsionarlo, solo que mi amigo es muy alto y aunque pacífico, no se amedrentó, salió al quite y aquél quiso tomarlo por sorpresa y le reventó los labios con un puño con picos. ¡Carajo!

Después pregunté a Grace su frase favorita, y de inmediato me dijo: ¡A toda madre! Ella es sumamente propia y parece tener todo bajo control, además es muy amorosa. Otra amiga, Paty, suele decir: ¡A la chingada! Ella es muy segura de sí misma y la vida le hace lo que el viento a Juárez. Ambas reconocieron su muletilla de inmediato.

En seguida inquirí a Rolando, un amigo de mucho tiempo, y no supo. De momento, a mí tampoco me vino a la memoria alguna de él. Luego recordé que él es un hombre coqueto y siempre que platicábamos de mis amigas, preguntaba: ¿Y tienen buenos sentimientos? (obvio se refería a la figura). Así que esa es su frase. En esa reunión estaba su hermana, y ella me platicó que de pequeño, el padre de Rolando le hacía sugerencias para tratar a las mujeres, y que desde la primaria le dejaba recaditos lindos a las niñas. También le aseguró que la mejor manera de enamorar a una chica era enamorando primero a los padres. Aprendió a ser encantador y detallista.

Y bien, pues piensen en aquellas frases que a ustedes los describen o que hacen a otros cercanos. Yo con un ¡Viva! o un ¡ajúa! tengo. Lo que no ha de reflejar mi gran elocuencia, pero sí, que disfruto mucho de la vida, de los otros, de la expresión corporal, de los cuerpos, de las pieles, de la luna, de la noche, de los días, de los pequeños detalles, y de compartir con ustedes este espacio. ¡Felices días!

¿Dónde se encuentra el sexo aquí?, preguntarán, y por lo pronto les digo que al terminar esta columna. A disfrutar, a disfrutar la caricia y la garra de la vida. ¡Ajúa!

Las próximas dos entregas, quedarán a cargo de mi querida Patricia Arciniega, ya que no queremos dejarlos solos. Ella los deleitará con su pródiga imaginación, voracidad y su muy particular punto de vista, aquí, en Mujeres en busca de Sexo. Les pido por favor que le hagan comentarios. Ella, al igual que yo, pondrá su correo electrónico. Por favor, sean lindos.

Comentarios: celiatgramos@gmail.com