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Mujeres en busca de sexo

  • Mujeres en busca de sexo / Celia Gomez Ramos

El sexo se platica

¿Qué mantiene más en el recuerdo una mujer con respecto a los amores que ha tenido? El trato, las palabras adecuadas, la personalidad o una excelente relación sexual… Platicábamos con las amigas en un principio, haciendo hincapié después, en si al momento de tener una relación amatoria con una nueva pareja, estamos recordando a aquél que fue muy superior (si lo hubo) o a otro, en la cama.

Sabiendo que esa cuestión preocupa a los varones, comenzamos una jugosa conversación.

En un primer momento, como señalé, hablamos de lo que más recordábamos de nuestros distintos pasajeros amorosos, que si la sonrisa, que si su mirada, que si el cuerpo, que si la amabilidad, que si su manera de coquetear, que si esa forma de comenzar a atizar la lumbre, que si alguna caricia en especial. En realidad, poco mencionamos o poco se nos ocurrió su aguda inteligencia y conversación. Cierto que todas somos perdonavidas, no obstante para cada una era distinto, aunque más bien, a los otros los manteníamos bastante borrosos y definitivamente con capas de polvo ya muy adheridas… Ni siquiera de traerlos a cuento al compartir el placer en nuestra cama.

Florencia puso cara de extrañeza y comentó que resulta muy absurdo pensar que en el momento del contacto de las pieles, tengamos en la mente a otro. Funcionamos distinto los hombres y las mujeres, expuso concluyente. Los hombres siempre se están midiendo con otros hombres en estos terrenos, los sexuales, y lo hacen por atributos físicos, pero nosotras no.No, nunca en esos instantes.

Me explico, añadió Florencia. Independientemente de que haya estado enamorada de otro hombre en otro tiempo, por mi mente jamás ha pasado alguien más al momento de tener sexo, que con el que lo tengo. Me concentro en la relación que estoy llevando y siempre he sido así.

Rosaura alzó la voz y argumentó: -Nosotras no nos llevamos a la cama a ninguno anterior, es más, ni siquiera estamos pensando en un superhéroe o un amor platónico, durante… Mente y cuerpo están con la persona con quien se encuentra uno en el momento, esa que forma parte de tu vida. No es que uno se bloqueé, es simplemente que vivimos el presente, y para hacerlo bien, necesitamos concentrarnos en lo que estamos, en recibir y dar placer.

Carlota, que solo había tenido un desliz, nos contó que mientras el coqueteo se urdió, nunca pensó en su pareja, y menos en el momento del frenesí atrevido. El arrepentimiento o mejor dicho, el detener las cosas,ocurrió una vez sucedidas… Puse reversa, ya había estado muy bonita la experiencia. Solo una vez, ¿para qué dar paso a la ola de sinsabores que habría de venir después? Los buenos recuerdos son los que deben perpetuarse. Tan solo pienso en él, y me sigo sonrojando, pero nunca lo tengo en mente cuando estoy con mi marido.

Leonarda, que ahora anda tan enamorada, dijo que ni de pensarlo…, que ella se eleva del piso solo viendo al depositario de sus instintos y anhelos. ¡Vaya!

Lucrecia no estaba tan segura, y prefirió referirse a lo que pensaba de los varones. Sostuvo que ellos sí son capaces de pensar en otras cuando tienen sexo, ya no digamos al momento de autosatisfacerse.

Nos referimos al trato en el acto sexual, al preámbulo; a la caballerosidad y detalle del varón en las distintas circunstancias; a las conversaciones placenteras o de debate que hemos tenido con ellos, algo memorable, pero de lo que no nos acordaremos en el momento de la cachondería: Nunca. Si el que está a nuestro lado es un gran amante, y pensando en que yo no me quedo únicamente esperando sus habilidades sino desafío las mías, ¿cómo tener cabeza para otro? Si es mal amante, tampoco pensaremos en otro que tuve y fue excelente. Haremos lo mejor que podamos. Ya después habrá tiempo para evaluaciones, que también las hacemos. Por supuesto.

Entonces tomó la palabra Marcia, siempre reventando cualquier conclusión nuestra. Pues qué les digo lo placentero que puede ser cuando con el varón que te encuentras, comienzan a jugar juntos en lo que harían con otro, y no precisamente con aquél con el que hubiesen estado o compartido hace tiempo; Sino con alguien con quien no hubiesen compartido pero ambos conocieran, y echar a andar la imaginación. Eso, definitivamente, nutre la relación, la alumbra. Meter la fantasía a la cama, eso sí que es un gran juego.

El sexo se platica. Así que, primero lo primero.

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