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Mujeres en busca de sexo

  • Mujeres en busca de sexo / Celia Gomez Ramos

  • El asedio mayor

“Cuando la tierra brama, los volcanes respiran hondo”
Rosa Melo

Podría pensarse, tratándose de culebras -como se trata-, para incorporarnos al tema, que les hablaré de una orgía. Aunque en lo personal, me parecería que no puede serlo, ya que 100 a una, es un horror. Porque digan si no: una cosa es que la sacrosanta se sienta pretendida, pero otra muy distinta habrá de ser que una cincuentena estén tratando de ser el elegido ya en batalla cuerpo a cuerpo, piel a piel, escama a escama…

La poliorcética o “arte del asedio” de las plazas, remontándonos a la Antigua Grecia, nos hablaba de las técnicas de bloqueo utilizadas para expandir territorios: conquistando ciudades o recintos. Este “arte” seguramente, no tiene que ver absolutamente nadacon las culebras, aunque ustedes dirán si podremos trasladarlo al cuento.

En un asentamiento rural en la provincia de Manitoba, Canadá, veía en uno de mis programas de animalitos favorito,se localiza la mayor concentración de serpiente jarretera de flancos rojos (así de largo su nombre, descripción u lo que sea) en el mundo. A estos nidos gigantescos, les denominan los pozos de Narcisse, y como de todo hacemos ciencia ficción y también gran turismo, son muy visitados. Todo se convierte en espectáculo si queremos que ruede por el mundo, si no, por más interesante, se mantiene en el ostracismo.

Luego de hibernar en cuevas subterráneas de piedra caliza, despiertan al terminar el deshielo y salen a sus pozos, entre abril y mayo. Calculemos más de 30 mil en cada pozo.

Las culebras macho son las primeras en despertar y acudir a la superficie, ejecutando sus rituales de apareamiento enredados en montones. Las hembras, podríamos pensar que son las más perezosas, llegan al final (como lo hacía mi abuelo cada que había fiesta; volver de la calle cuando ya estaba todo listo). Sin embargo el caso para ellas es distinto, porque a medida que las hembras se deslizan a la superficie, los machos se abalanzan sobre estas indefensas, en busca de poder aparearse, y forman una torcida y retorcida “bola de apareamiento”, que desde luego, en arrebato, va en movimiento. Y me las imagino como una bola de nieve montaña abajo: en crecimiento y sin freno. ¡Ufff!

Es a esto a lo que podría llamarse una gran, aunque poco glamorosa orgía. No obstante acudan de todo el mundo, para lo que se han creado plataformas de observación, construidas junto a sus cavernas, que avanzan a lo largo de tres kilómetros. También las miran y estudian los científicos, por lo menos.

Estas culebras, a diferencia de las víboras, no son venenosas. Aunque no quiero verme estrangulada por un ciento de ellas, que en su faena loca, puedan caerle de un techo a uno encima.

Aquí queda más claro que nunca, el por qué abrían de cambiar de piel, al menos las hembras, luego de tanto roce y casi asfixia.

Pero qué creen, que ahí no termina todo, porque los machos, para confundir a sus rivales, se hacen pasar por hembras, gracias a las feromonas que sueltan. Aunque como seguramente muchos harán lo mismo, todo se convierte en una bola de serpientes, todas contra todas. Una competencia de apareamiento a plena piel y luz del día.

Se supone, que los machos detectan el olor de las hembras en el aire, al sacar y meter la lengua… ¿Se imaginan si así fuéramos los humanos?

Una vez que un macho logra aparearse, deja una sustancia cerosa dentro de la hembra, que funciona cual tapón, para impedir que se aparee con otros machos. ¡Vaya naturaleza! Y tan solo media hora después de que las serpientes jarreteras hembras despertaron, han quedado preñadas ya, garantizando la subsistencia de la especie…

Entre todos aquellos extraños placeres, estos suenan realmente extraños, y no estoy pensando en una mera adoración, algo así como tentar, tocar, apenas rozar o acariciar y mientras más, como en fervor creciente y descontrolado, mejor.

Ya les digo, ustedes decidirán si es esta la gran orgía, o la consideran como yo, un asedio mayor, peor que la rendición con una estrategia de bloqueo: No solo una carrera contra la muerte, sino hacia la muerte.

celiatgramos@gmail.com