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El amor, equilibrismo perfecto

  • Mujeres en busca de sexo / Celia Gomez Ramos

Son de moral sospechosa, aquéllos que sospechan de la moral de los demás… O, “no vemos las cosas como son, sino como somos”, esto último lo dijo Anaïs Nin, y lo primero, pues lo digo yo, faltaba más.

Si somos 120 millones de mexicanos y marcharonmenos del 0.5 por ciento, por la familia “tradicional”, por llamarle de algún modo, ¿querrá decir que son minoría? Es pregunta…

Y yo no creo que las minorías deban dejar de ser escuchadas, ni la más mínima minoría. Aunque eso no sea lo que significa la “democracia”, sobre la que nos hemos perdido hablando de bondades que no tiene. Si vamos lejos, la palabra es buena, pero para los de mayor poder económico, quiénes encuentran en ella su legitimidad.

Pedro Salazar Ugarte, director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, dijo hace unos días, durante su participación en el Coloquio “El cuerpo femenino y sus narrativas”, y hablando de avances en equidad, que la sentencia sobre el matrimonio igualitario, la Jurisprudencia 43/2015 de la SCJN, “es un derecho constitucional, le pese a quién le pese”.

La jurisprudencia señala: “La ley de cualquier entidad federativa que, por un lado, considere que la finalidad de aquél (el matrimonio) es la procreación y/o que lo defina como el que se celebra entre un hombre y una mujer es inconstitucional”. Chan, chan.Que lo entienda quién lo tenga que entender.

Esto discrimina y va contra los derechos humanos, porque no está tomando en cuenta a todos.

Así como en el siglo antepasado, Juárez decretó y respetó la libertad de cultos, porque no solo había católicos, sino que había -sobre todo ingleses- gente que trabajaba en México y profesaba una religión distinta.

Hace mucho tiempo yaque el matrimonio dejó de ser la unión de dos personas para procrear, y desde que existieron los métodos anticonceptivos, esta idea cobra mayor fuerza. Ahora bien, ¿es o no labor del gobierno respetar el espíritu de las leyes, especialmente la Ley Suprema?

Muchas parejas heterosexuales no tienen hijos: no quieren o no pueden. ¿En estos casos no serían considerados familia? ¿Cuál es la familia, la ampliada, algunos miembros de la familia ampliada, la familia nuclear? ¿La de la Iglesia Católica? ¿La de nuestras leyes en un Estado Laico?

¿Por qué nos cuesta tanto trabajo aceptar la diferencia? ¿Por qué fomentar la exclusión, la agresión y el odio? ¿Por qué volver al pasado, cerrando los ojos frente a aquello que no entendemos?

El campo normativo siempre va por detrás de las realidades, y si en este caso, después de todo lo estudiado, investigado y demostrado, ya consideraron que es tiempo de cambio, existe poco por hacer, salvo que cada quien dirija su orquesta personal. Necesitamos una sociedad fuerte e incluyente.

El problema siempre es el sexo. No retrocedamos. En los 30’s del siglo XX, existieron debates en torno a cómo dar educación sexual en las escuelas, desde primero de primaria (Si les interesa saber más, aquí la liga http://biblioweb.tic.unam.mx/diccionario/htm/articulos/terminos/ter_e/edu_sex.htm).

Respecto a la educación de los hijos, si no están de acuerdo en como la proporciona el Estado, busquen alguna escuela religiosa, estén cerca de sus hijos. Primero nos acogemos al gobierno que a la religión en la Nación que vivamos, y si no estamos de acuerdo, nos retiramos. Los clérigos habrían de formar una familia y casarse, poder amar a alguien, porque va contra natura no tener sexo y no amar. No son superiores, ni son los héroes humanos, bien lo hemos visto en numerosos ejemplos y sin castigo. Ya debieran evaluarse y hacer cambios con aquello que no ha funcionado, es de sabios transformarse, pues de hecho si no lo hacemos, como especie nos exterminaremos más pronto. ¿Por qué sentirse superhombres, si igual que nosotros están hechos de maíz y atole?

Estamos tan divididos ya. Nadie les está quitando nada a los que quieren una familia tradicional, lo que entiendan por ella o como la vivan. A mí me daría verdadero gusto que los padres realmente se preocuparan por sus hijos, y no fuera pantomima.

Ser buenos padres es educar en el amor hacia los demás seres humanos, es ser corresponsables. No es evitarles leer un libro, sino explicarles. Es tomarse tiempo, dedicarles tiempo. No es repudiar a alguien distinto, por condición, sexo o preferencia. Es intentar enseñarle a aprender del otro, porque de todos, podemos aprender. Es el amor, el único que nos hará libres. No otra cosa.
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