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Mujeres en el trabajo / Así es el Derecho / Élfego Bautista Pardo

  • Élfego Bautista

Uno de los grandes efectos sociales de las dos guerras mundiales del siglo XX fue la incorporación de la mujer al mercado laboral, y con ello la ruptura de paradigmas junto con la creación de nuevos estándares en las relaciones obrero patronales, sobre todo, por cuanto hace al trato igualitario en salario y condiciones, sin olvidar la inclusión de los derechos propios a la naturaleza de su género.

Actualmente, como todo trabajador, la mujer tiene los mismos derechos laborales con que cuenta cualquier empleado varón, como lo son la estabilidad en el empleo, salario digno, condiciones de trabajo satisfactorias, libertad sindical, justicia laboral, irrenunciabilidad de derechos adquiridos, la huelga y todos aquellos contenidos en la Constitución o en los Tratados Internacionales, además tiene a su favor prerrogativas exclusivas de su género, como la prohibición de que las empleadas embarazadas realicen trabajos que pongan en peligro la gestación y los descansos por lactancia contenidos en el Artículo 123 de nuestra Norma Suprema.

En el ámbito del internacional, el Pacto Internacional de los Derechos Económicos Políticos y Sociales le reconoce a la mujer el derecho a tener condiciones de trabajo iguales a las del hombre, además, nuestro país ha signado y ratificado varios convenios que consignan dicha circunstancia y establecen prerrogativas específicas para ellas, entre los que se encuentran algunos Convenios de la Organización Internacional del Trabajo, como el 45 sobre el trabajo subterráneo, que prohíbe emplearlas en los trabajos subterráneos de las minas, a menos que no realicen un trabajo manual, el convenio 100 sobre la igualdad de remuneración que establece valor igual a la mano de obra masculina y a la femenina por un trabajo, así como el convenio 110 sobre la discriminación, el cual prohíbe esa práctica incluyendo motivos como el género.

Es preciso señalar que la discriminación es la causa de que los derechos de las damas hayan sido ignorados, y muchas veces aún lo sean, razón por la cual la Organización de las Naciones Unidas adoptó la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, que establece la obligación de los Estados de tomar las medidas encaminadas a acelerar la igualdad de facto entre el hombre y la mujer, las que deberán cesar cuando se alcancen los objetivos de igualdad de oportunidad y trato, evitándose normas desiguales, es decir se busca la igualdad de género.

La Convención les reconoce diversos derechos como la oportunidad de representar a su Gobierno en el plano internacional y participar en organizaciones internacionales; acceso a préstamos bancarios, hipotecas y otras formas de crédito financiero, incluyendo los agrícolas; asesoría en materia de planificación de la familia, condiciones de vida adecuada con servicios sanitarios, electricidad y transporte, matrimonio libre, con los mismos derechos y obligaciones como progenitor, de curatela, custodia y adopción de los hijos, así como elegir apellido, profesión y ocupación.

Dicho instrumento internacional hace énfasis en salvaguardar la función de reproducción, prohíbe el despido por embarazo o por licencia de maternidad, establece derechos a servicios por parto, así como una nutrición adecuada en la gestación y lactancia, pues lamentablemente, la maternidad es una de las causas más comunes de discriminación para las mujeres, por ejemplo en el ámbito laboral es usual que el patrón despida a la trabajadora que está en estado de gravidez, utilizando argumentos sin sustento legal como la baja productividad y el costo que generará la incapacidad por maternidad, aunque desde el primer día de inicio de labores la empleada debe inscribirse en un instituto de seguridad social, y es éste el que se encarga de pagar las incapacidades.

Para evitar la discriminación por motivo de género existen diversas instancias como el Instituto Nacional de las Mujeres y el Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México; por otro lado, en materia laboral se encuentran las Procuradurías de la Defensa del Trabajo, tanto local como federal, además de las Juntas de Conciliación y Arbitraje, incluso en la Junta Local del Distrito Federal hay una Junta Especial que atiende casos de discriminación a grupos vulnerables, también se puede acudir al Consejo Nacional para prevenir la Discriminación y al Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México.

Más allá de lo establecido en la ley y las instituciones existentes, para lograr el pleno respeto a los derechos humanos alcanzando la equidad de género, es indispensable que cada uno de los miembros de la comunidad seamos conscientes y respetuosos de nuestros derechos, pero sobre todo de los derechos de los demás.

Así es el Derecho.