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¡Mujeres en huelga!

  • Marco Bernal

Marco A. Bernal

¡Mujeres en huelga! Fue uno de los lemas utilizados el pasado 8 de marzo para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Mujeres de 50 países organizaron el “Paro Internacional de Mujeres” para conmemorar el día con el paro total de labores remuneradas y no remuneradas. Pararon para exigir la equidad salarial con los hombres al desempeñar trabajos de igual valor, así como para manifestar la discriminación que sufren en muchos aspectos de sus vidas públicas.

El mundo laboral está en constante cambio y con consecuencias significativas para las mujeres del mundo. Los avances tecnológicos y la globalización han brindado oportunidades sin precedentes a las personas que pueden acceder a las mismas. Sin embargo, está en aumento la informalidad laboral, la desigualdad de ingresos y las crisis humanitarias.

De acuerdo con ONU Mujeres, el 50 por ciento de las mujeres en edad de trabajar está inserta en la población laboralmente activa a nivel mundial, frente al 76 por ciento en caso de los hombres.La mayoría de las mujeres trabaja de manera informal, subvencionadas a trabajo de cuidado y doméstico, y se concentran en empleos peor remunerados y con menos cualificaciones, con poca o ninguna protección social.

El Informe Global de la Brecha de Género 2016, realizado por el Foro Económico Mundial, mide la disparidad entre hombres y mujeres y cuantifica la magnitud de éstas basadas en el género, destaca que cerrar la brecha económica entre hombres y mujeres podría tomar hasta 170 años, debido a los desequilibrios crónicos en salarios y la participaciónlaboral. El informe considera cuatro subíndices: participación y oportunidad económica, educación, salud y supervivencia, y empoderamiento político.

El informe reporta que tan solo el 48 por ciento de las mujeres mexicanas económicamente activa tiene un trabajo formal, comparado con el 83 por ciento de los hombres. México pasó del lugar 71 en 2015 al 66 en 2016 de los 144 países evaluados. Los mejores puntajes los obtuvo en los sub-índices de educación y salud. Sin embargo se requieren políticas integrales que vayan más allá de los sectores mencionados.

Para incidir en las diferencias salariales y la ubicación ocupacional de las mujeres mexicanas se debe transformar la cultura laboral que diferencia por el sexo de las personas y genera costos laborales basado en estereotipos. Esta cultura estereotipa al hombre como la persona que puede cumplir jornadas de tiempo completo y no tiene que realizar actividades propias al cuidado de la familia y el hogar. Por otro lado, considera a la mujer para puestos laborales secundarios, pues son responsables del cuidado de la familia y el hogar.

Todavía queda mucho trabajo para lograr una equidad laboral y salarial sustantiva entre hombres y mujeres. Se debe empoderar económicamente a las mujeres de México y el mundo, pues mientras no se cierre la brecha, las mujeres seguirán expuestas a la violencia económica e inequidad laboral.