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Mujeres poderosas: “damas de hierro”

  • Rosamaría Villarello

Rosamaría Villarello Reza

El estereotipo de mujer dura, inflexible, insensible y sin la menor pizca de sentimentalismo es el que desde hace varias décadas han perseguido a las pocas mujeres que han llegado a ocupar el poder o que están por alcanzarlo, como ya se califica a la que desde hoy ocupa la Primera Magistratura de Gran Bretaña, Theresa May, anterior ministra del Interior. Sobre todo ella que tiene como antecedente a la primera “dama de hierro”: Margaret Tatcher.

Hillary Clinton que va por el camino de la Presidencia de Estados Unidos tampoco se ha salvado de tales epítetos e inclusive se le califica como demasiado “cerebral” y que no transmite ninguna calidez; aspecto este último que lo consideran indispensable en la mercadotécnica política.

Aunque son dos casos distintos por el sistema de elección en ambos países, pues en el europeo el primer ministro es elegido por los miembros parlamentarios de uno de los partidos políticos, en el norteamericano prácticamente se somete a los candidatos a todo un proceso primario mucho más largo y más abierto; por lo tanto, más complicado.

Caso similar y el más destacado es el de la canciller Angela Merker, quien no solo gobierna Alemania sino que lidera a la Unión Europea y se ha convertido en la mujer más poderosa del mundo, hasta ahora. Su presencia le ha dado un vuelco a la forma de hacer política y gracias a su fuerte personalidad ha podido llevar a flote por varios años un proyecto comunitario; pero precisa señalar que hoy está en entredicho por la serie de problemas que enfrenta la zona.

Dentro del selecto grupo de las mujeres políticas que han tenido que aguantar estos calificativos y bajo otras circunstancias están, por ejemplo, Golda Meir en Israel, Indira Ghandi de la India o Benazir Bhutto de Pakistán.

En naciones escandinavas, donde ha sido más regular elegir mujeres, poco se cuestiona su capacidad para dirigir a sus países y sobre todo hacer un buen Gobierno. Inclusive en Asia, como en la República de Corea (Corea del Sur) se han sentado el primer precedente de una presidente, o en África.

En América Latina a las mujeres gobernantes se les señala con otras características que las acercan más a la figura tradicional femenina. Al hacer un repaso sus vidas han sido muy disímbolas; desde las que llegaron por ser parientes de…, hasta por sus antecedentes como combatientes ideológicas; pero poco se habla de alguna por sus capacidades y sensibilidad para gobernar. Recientemente, hemos tenido muchos ejemplos que sientan precedentes pero que no ciertamente abren camino a carreras de futuras gobernantas. Para mencionar un solo país, México: todas las candidatas no han podido destacar lo suficiente como para considerarlas para dirigirlo. A la posible candidata del PAN, independiente se le ubica más como la esposa de… que como la política que puede sacar al país adelante de todos sus conflictos.

Cierto es que hay connotaciones más machistas en Latinoamérica, pero si se comparan las personalidades que dirigen a Alemania y ahora a Gran Bretaña y con el probable triunfo de Clinton, no necesariamente en México va a suceder lo mismo. Y no porque la candidata visible aquí sea mujer, sino que tal vez no reúne el requisito de ser “una dama de hierro” para enfrentar los retos que nos esperan.