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  • Pablo Marentes

Pablo Marentes

El 13 de agosto de 1521 no cayó conquistada Mesoamérica. Fue ocupada la Gran Tenochtitlán, sede administrativa imperial de la Triple Alianza, por el ejército tlaxcalteca que firmó un pacto de guerra medieval con lo que quedaba del  minúsculo grupo militar  que acompañaron a Cortés en el tercer viaje de exploración que salió de Cuba el 18 de febrero de 1519. Habían vuelto derrotadas las dos primeras: la de Francisco Hernández de Córdova del 1 de  marzo de 1517, y la de Juan de Grijalva que llegara a la isla de Cozumel el 6 de mayo de 1518. Cortés organizó la tercera que salió el 18 de febrero de 1519 en 11 embarcaciones, un contingente de 518 soldados, tripulación de 120 marineros, 35 arqueros y 16 arcabuceros. En Cozumel rescató al náufrago Gerónimo de Aguilar: hablaba maya y sería su primer intérprete. La Malinche su segunda intérprete, era preciosa y de gran inteligencia: un valioso regalo de muy buen gusto que le enviara Moctezuma.

El 21 de abril llegaron a la isla que después sería denominada San Juan de Ulúa. Desembarcaron en la playa Chalchinhueyecan frente a la primera, y allí en una reunión formal de Cabildo se desligó de Diego Velázquez y fue aceptado como “justicia mayor y Capitán General” que exclusivamente reconocería la autoridad del Rey Carlos I de España y V de Alemania. De inmediato procedió a fundar la Villa Rica de Veracruz, e inició su caminó hacia Tenochtitlán. El 16 de julio 1519 comenzó su marcha hacia la Gran Tenochtitlán. En el trayecto conoció totonacas de Cempoala, quienes le mencionaron que estaban sometidos a vasallos por la Triple Alianza, el poderoso y temido imperio de Moctezuma. En el camino encontró resistencia de destacamentos tlaxcaltecas a los que venció.  Altos dignatarios lo recibieron y pactaron entonces la Alianza que haría posible la caída de México-Tenochtitlán, la Gran Ciudad que cayó el 13 de agosto de 1521. Conviene recordar que Olegario Molina, el jefe político de Díaz en Yucatán, condecoró a Don Porfirio con una medalla de oro de gran ley con la inscripción: Al verdadero conquistador de México.  Así celebró el instaurador de la Casta Divina la muerte de 4 mil rarámuris, y 6 mil mayas –“esos indios rebeldes que tantos perjuicios causan en Chihuahua y en Yucatán”– los cuales fueron enviados a Cuba para una zafra.  En esa labor murieron todos.

Quienes primero sienten su pertenencia a una tierra llamada México, fueron los descendientes de esos “indígenas” cuando fueron expulsados de Nueva España por el Marqués de Croix, el virrey 45, quien de paso les recordó a todos los que eran como ellos, y a los mexicanos, que todos “nacieron para callar y obedecer las decisiones del gran soberano imperial”.

Las expediciones que partieron de las Costas del Golfo y de Barra de Navidad y Acapulco para abrir nuevas rutas de navegación, las tripulaciones estaban compuestas por marinos mexicanos de alguna de las denominaciones precolombinas.  Ellos mostraron las rutas costeras del Golfo de México.  Ellos acompañaron a Andrés de Urdaneta para descubrir la ruta de navegación y de intercambio mercantil conocida como la Ruta del Galeón de Acapulco, la línea de navegación comercial de más larga duración en la historia de la humanidad.  México, la gran nación, no cayó, no fue conquistada y emasculada el l3 de agosto de 1521. Los mexicanos, a partir de entonces, fueron guías de los cauces de comunicación mercantil y cultural que durante quinientos años propiciaron el advenimiento de un nuevo mundo.