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Mundo económico

  • Enrique Vera

2016. Otro año  de inestabilidad financiera

Ya llevamos varios años de crisis global, que se caracteriza  por el desplome internacional de las materias primas (a México lo que más le importa es el petróleo); de volatilidad en los tipos de cambio, que ahora son flexibles o flotantes y que obedecen a la oferta y demanda de divisas en una economía determinada; de déficits públicos abultados, que requieren de medidas de contracción o de ajuste.

En fin, en este año quizás el único país industrializado que se ve libre de la recesión económica son Estados Unidos. Sin embargo, para mayo de este año, es evidente que se está ralentizando el nivel de consumo privado, que explica el 70 por ciento de la renta nacional de aquel país. Aunado a este factor encuentra la fuerte revaluación el dólar, que está enfriando a tal economía, ya que  inhibe las exportaciones y genera un abultado déficit comercial por el exceso de importaciones, que ahora salen mucho más baratas para los estadunidenses. Sin embargo yo pienso que no es tan grave la fuerte apreciación del dólar para Estados Unidos, ya que ellos sí tiene un auténtico mercado interno, en donde los salarios de los trabajadores equivalen al 85 por ciento del PIB. Esto no sucede en México, en donde la polarización de ingresos y la mala repartición de la riqueza, hacen que el mercado doméstico sea mucho más estrecho. ¿Por qué una mala distribución de la riqueza inhibe el crecimiento económico? Porque  la clase  más humilde tiene una propensión marginal al consumo mucho más elevada que la  clase opulenta. De eta forma, la gente de mayores ingresos que se queda con la mayor parte del “pastel económico” no gasta todo su ingreso y ahorra una proporción sustancial de éste. De esta forma, si los excedentes o sobrantes de la clase más rica o acomodad no se traduce en un ahorro que se convierta en inversión, es un hecho que el país en cuestión no crecerá a todo su potencial. Ya Keynes  reconocía que había “fugas” de recursos, los cuales esencialmente eran los impuestos y los ahorros. Por su parte, había “inyecciones” de dinero por el gasto público y el consumo. Por esta razón, si la riqueza se reparte equitativamente, los niveles de consumo serán mayores y el ahorro improductivo será  menor.

Pero bueno, volviendo a nuestro tema, es importante mencionar que muchas monedas de países emergentes han sido arrastradas por la ya citada fortaleza del dólar. Es un hecho que este  fenómeno ocurrió en México en el primer trimestre de  este año, en donde el peso rebasó las 19 unidades por dólar.  Y eso a pesar de la subasta de dólares, que fue en promedio de 400 millones, para inyectarle mayor liquidez al mercado. Aunado a esto el desplome petrolero hizo que la entrada divisas fuera menor, lo cual también coadyuvó al deterioro de nuestra moneda. Sin embargo, para mediados de este año, el petróleo ha mostrado un fuerte repunte (al momento de escribir estas líneas se encuentra en 35 dólares el barril) y el peso mexicano ronda por los 17.50 unidades por cada unidad de la divisa verde. No hay país que se haya salvado de una depreciación de su moneda, lo cual puede ser, naturalmente, causa de inflación en la economía en cuestión. De la misma forma es importante mencionar que el desliz cambiario entorpece la exportaciones de los países industrializados hacia los países periféricos. Y ya se sabe que la Unión Europea solo puede salir en base a dos factores: los ingresos de exportaciones y los ingresos que provienen del sector turismo. Sin embargo, no solo el dólar, sino también el euro se ha visto fuertemente revaluado, lo cual hace que los viajes a Europa sean cada vez más caros  y que las exportaciones también lo sean. Por tal motivo, hasta que no se  estabilice y vuelva  a sus niveles normales la moneda europea, no se reactivará su crecimiento. De igual forma, es un hecho que el bajo nivel de empleo está generando el cierre de miles de empresas.

Por todos estos motivos, la recuperación económica de dicha zona es muy difícil.

En la zona de la Unión Europea se está dando el fenómeno  de las tasas de interés negativas para incentivar el consumo. De esta forma, cada vez que cada depositante guarda su dinero en el banco, sufre de una minusvalía en su capital, razón por la cual dicha medida restringe, frena el atesoramiento y en teoría debería de fomentar el consumo.

El caso de China debe de ser  tratado aparte. Es un hecho que la “gran fábrica del mundo” está desacelerándose en forma  importante. Es así que dicha economía no crecerá a niveles mayores al 6 por ciento en este  año, y de la misma forma se preñan serios problemas en su interior, como lo es  la posible quiebra de sus sistema bancario. De igual forma muchos analistas dicen que la deuda externa china puede ser impagable, ya que equivale el 160 por ciento de su PIB. Sin embargo yo no creo tal aseveración, pues con las gigantescas reservas internacionales que posee dicho país asiático, se puede pagar los pasivos que tengan con el extranjero. Y hay que mencionar que el explosivo crecimiento de sus reservas internacionales se debe a la fuerte  depreciación del yuan chino, que han propiciado un  fuerte superávit comercial.

De esa forma yo concluyo que la economía mundial no podrá despegar en este año. El pronóstico de crecimiento para México hecho por la SHCP de 2.6 a 3.6 por ciento parece algo irrealista.