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Mundo Económico

  • Enrique Vera

  • Enrique Vera Estrada
  • La Reserva Federal congela sus tasas de interés

A mediados de este 2016 la economía mundial se encuentra en plena recesión. Simplemente hay que ver que los precios de las materias primas se encuentran desplomadas, entre ellas el petróleo. De la misma forma, hay que advertir que China, el “ gigante” asiático se encuentra en una desaceleración que no se había visto desde hace más de 30 años. El gran motor de la economía mundial se encuentra apagado. Por su parte, Gran Bretaña, después de su Brexit, ha empezado una fase de declive en cuanto al ciclo económico se trata.

En el plano nacional es evidente que la economía mexicana no puede crecer en el presente año a niveles o ritmos mayores al 2.3 por ciento. De hecho el despacho de Economistas Asociados (GEA) ha afirmado en fechas recientes que la economía nacional no crecerá a niveles mayores al 1.8 o 1.9 por ciento en el presente año. De esta manera es claro que un incremento en las tasas de interés en Estados Unidos solo afectará la recuperación económica de todo el mundo. En este mismo sentido yo sostengo una hipótesis que es vital para entender el por qué se evitado el alza en la tasa de interés en Estados Unidos; la baja en los precios internacionales del petróleo. Y el argumento es fácil de entender: con el desplome petrolero, los americanos están pagando gasolinas cada vez más baratas, lo cual ha hecho que la meta de dos por ciento anual de inflación sea cada vez más difícil de alcanzar. Pero si el precio del “oro negro” hubiera alcanzado cotizaciones más elevas es claro que los americanos hubieran pagado combustibles y energéticos en general cada vez más caros, los cual hubiera ayudado a alcanzar dicha meta inflacionaria que se acaba de mencionar. De esta manera, es evidente que el gasto del consumidor estadunidense es insuficiente para absorber toda la gama de mercancías y de servicios que se ofrece en el mercado estadunidense. Por tal razón yo advierto que un incremento en la tasa de interés solo hubiera entorpecido la recuperación económica estadunidense. Y la economía estadunidense no está sobrecalentada, es decir, los gastos de los agentes económicos (familias, empresas y Gobierno) son todavía relativamente bajos, con lo cual se presentan reservas de oferta en tal país. En el presente artículo nos avocaremos a ver los efectos de un alza en los réditos en los réditos en nuestro vecino del Norte, que es la economía más grande y más poderosa e todo el mundo. De esta forma, los efectos de un incremento en la tasa de interés por parte de la Reserva Federal pueden ser los siguientes:

Uno. En primer lugar, un incremento en los réditos estadunidenses provocarían un mayor apetito por el dólar . Ello provocaría una fuga en masa de capitales de muchas economías del mundo hacia el “coloso” del Norte. Con ello, la recuperación económica mundial sería mucho más complicada, y la ralentización de muchas economías sería palpable. Con un drenaje de divisas en muchos países, es claro que los niveles de consumo e inversión en las zonas afectadas sería mucho menores. y eso es evidente, pues con menores recursos financieros, es claro que los gastos en dichas economías se vería reducido. En tal situación, es claro que sólo el incremento en el crédito bancario o los créditos internacionales pueden resarcir esa salida de capitales “golondrinos” que, como dijimos, afectaría el nivel de crecimiento y el nivel de empleo en muchos países. De hecho en México es posible ver que la falta de entrada de recursos ha sido compensada con créditos que se han obtenido de los mercados internacionales de capital.

Dos. Otro efecto importante que se hubiera suscitado por un incremento en la tasa de interés, hubiera sido un reforzamiento -todavía mayor- del dólar americano. Y con ello la recuperación de los Estados Unidos también se hubiera complicado. Ya los americanos tienen un déficit comercial importante que ha sido promovido por tener una moneda muy fuerte . De hecho, como se ha dicho en columnas anteriores, el “súper dólar” ha dificultado la recuperación económica de aquel país al congelar las exportaciones que hacen. Es claro que a los estadunidenses les sale cada vez más barato el comprar mercancías del extranjero, y a su vez les sale cada vez más caro venderle al mundo entero. Sin embargo, hay que recordar que los americanos son relativamente autosuficientes, y que no dependen mucho del comercio internacional, como sí se da en la economía mexicana. De hecho sus exportaciones no representan más del 8 o 9 por ciento de su PIB. El gran motor de la economía americana es el consumo del sector privado, como sucede en la economía mexicana.

Tres. Como consecuencia del punto anterior, es evidente que un reforzamiento o una revaluación del billete verde hubiera significado una depreciación de prácticamente todas las monedas del mundo. De esta forma, es claro que la revaluación o fortalecimiento del dólar hubiera provocado una mayor inflación en todo el mundo. Y con dicha inflación es evidente que se hubieran practicado políticas monetarias y fiscales contractivas en muchos países, ya que como se sabe, el objetivo de toda política económica es el crecimiento, pero con estabilidad de precios. Y a partir de la fortaleza del billete verde -o depreciación de muchas monedas- se hubiera dado la inflación a través de importaciones cada vez más caras que se dan por un dólar cada vez más fuerte. En México se está dando tal situación, al advertirse que con la depreciación del peso mexicano, los empresarios están comprando a precios cada vez más elevados tanto las materias primas como los bienes de capital que necesitan en sus procesos productivos.